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CEO Digital

Andrés Macario
Blog sobre transformación digital de Andrés Macario

Los centennials se hacen mayores

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Si alguno puede estar un poco cansado de que nos hablen de los millennials, esperemos a ver lo que nos queda por oír de los centennials. Estos sí, los cien por cien nativos digitales. Algunos de los más maduros entre ellos han cumplido la mayoría de edad. Es la última generación y puede que nos sorprendamos según vayamos sabiendo más de ellos, pues suponen un cambio de tendencia en muchos sentidos. Van a ser importantes para nosotros, así que va siendo hora de conocerlos.

Parece que no tengamos una generación propia. El fast-food primero y la tecnología después, con todo lo que supone la globalización, parecen mandar en la definición de las generaciones. Y aunque quizá nos gustaría más poder hablar de la generación del potaje, la de Naranjito o la del triunfo de La Roja, la realidad manda. Hace poco Google cumplía su mayoría de edad y casi parece marcar el inicio de esta generación que se caracteriza más por iniciar el siglo que por cerrar el milenio. Pero estos niños y adolescentes, nacidos a partir de 1997, apenas pueden recordar una infancia sin iPad. Es más, la gran mayoría no recordaría a sus padres sin un smartphone, pues fue justamente ese año cuando se lanzó el primero de la historia.

 

Pongámonos en situación: ¡muchos de estos centennials han hecho padres a millennials! Mientras estos últimos crecieron en un entorno de abundancia y altas expectativas, que sólo en edad adulta han visto frustradas, los centennials se han criado en un ambiente de austeridad y pragmatismo. Una frase los define bien: prefieren asegurarse que nunca serán pobres a tener la posibilidad de ser algún día ricos. Se preocupan más por ser auténticos que por aparentar y ser aceptados por el grupo.

 

Los centennials en los medios sociales

 

El afán de protagonismo que ha llevado a Facebook e Instagram a lo más alto, está rebajando su espuma, y se habla ya incluso de la burbuja del compartir. Las redes que parecían acabar con generaciones de tímidos adolescentes celosos de compartir su intimidad, parece que en realidad sólo respondían a un fenómeno transitorio producto de unir el exceso de expectativas con la novedosa facilidad de los medios sociales y las cámaras de bolsillo.

 

En una cosa se mantiene la tendencia: su capacidad de sostener la atención se reduce aún más que la de los millennials; ¡hay estudios que la cifran en ocho segundos! Esperan recibir mensajes cortos, fáciles de digerir, con un lenguaje visual. ¿Empezaremos a encontrar comunicados con emoticonos? No sabemos si las aplicaciones de mensajería como Whatsapp son responsables de esta simplificación del entendimiento o si precisamente se han beneficiado de la misma.

 

Esto explica en parte, pero no del todo, el crecimiento de Snapchat. Esta red cuenta ya con 150 millones de usuarios diarios por lo que se estima que ha superado a Facebook y Twitter. Hay otro motivo: la privacidad. El adolescente parece recuperar su sentido de la vergüenza: ya no está dispuesto a compartir cualquier cosa, ni con cualquiera. Facebook está bien, pero tiene un inconveniente: que están sus padres. A partir de cierta edad no mola nada que papi o mami digan que les gusta un selfie que ha compartido con los colegas. No es de extrañar que la propia red social haya decidido reforzar sus medidas de privacidad.

 

Algunos jóvenes en Estados Unidos reclaman ya incluso a sus padres que les pidan autorización para colgar sus fotos en las redes sociales. ¡Justo ahora que algunos padres y abuelos empezaban a sentirse tan jóvenes y actuales! Aun así, debe ser motivo de satisfacción por nuestra parte. La generación Z que –ahora sí- viene, es más resiliente, más segura de sí misma y menos egocéntrica. Se conforma con lo que tienen en lugar de estar ansiosa por buscar nuevas cosas. Y, aunque esto puede dar más trabajo a las marcas –que tendrán que mejorar sus estrategias de marketing-, es probable que traiga un poco de cordura y sentido común, bien necesarios para esta frenética revolución digital.

 

Sobre el autor

 

Andrés Macario Gañán es el director general de Vacolba, partner de negocio orientado a la venta en el entorno digital. La clave de su éxito es el foco en resultados, la excelencia en el desempeño y la flexibilidad en la implementación. Ofrece una solución llave en mano, acercándose al usuario final a través de profesionales especialistas en ventas de calidad.

 

Vacolba nació para ayudar a las empresas a impulsar sus ventas en el nuevo entorno digital y se ha consolidado como partner de importantes marcas como Vodafone, Movistar, Sanitas y Tyco.

 

Andrés está muy presente en el mundo digital a través de su blog andresmacario.com y su cuenta en Twitter @andresmacariog donde ofrece consejos para la transformación digital de las organizaciones y pautas para ser CEO digital.

 

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