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Buen ciudadano Canino

Pedro García

El Castigo

Según la definición del Diccionario.- Es la pena, que se impone, por una falta cometida.


El castigo, también llamado, reforzador negativo, es una forma de condicionamiento, que generalmente, tiene por objetivo, reducir las posibilidades de que una conducta, que consideremos nociva para la convivencia, aparezca en un futuro, pero, como veremos, no es tan fácil, la aplicación de esta pena, pues por lo general, puede traer más problemas que beneficios a la hora de resolver un problema de comportamiento.


Uno de los factores nocivos del castigo, es la aparición, de conductas alternativas, por parte de nuestro perro, que algunos casos son más indeseables, que la que tratamos de corregir Como hemos dicho, cuando un perro realiza una acción, esta es en general, casi siempre normal, dentro de su comportamiento genético, solo que para nosotros  es inaceptable, pero otro de los efectos no deseables consecuencia del castigo es que, el animal aprende, a realizarla. cuando no estamos presente, lo que crea una situación de mayor dificultad, para su corrección.


Otro de los problemas derivado, de la aplicación del castigo, es su tiempo de aplicación, dado que este tiene que ser casi instantáneo a la acción cometida, resulta de una gran dificultad su aplicación, esto puede ser muy negativo, y eso lo saben bien los adiestradores y personas que trabajan su perro con “Clicker” que tienen que  entrenar, para encontrar su tiempo de reacción a la acción.

 

Si el castigo, no es empleado en su tiempo justo, el animal puede entrar en un bucle de comportamiento que le llevaría a una situación de indefensión aprendida, que sería aún, más difícil de subsanar.


Otro de los factores, no deseables, que puede producir el castigo, es que en muchas ocasiones, este aumente la dependencia del perro, hacia su dueño, lo que para un perro con problemas de ansiedad o fobias, es un aumento de tales problemas, y la posible creación de una situación, de ansiedad crónica, puesto que en general, el castigo siempre produce en el castigado un estado de ansiedad.


Pero, donde más peligroso, se vuelve la aplicación del castigo, pues está contra indicado por nuestra propia seguridad, es en los problemas de agresividad, sobre todo en los de agresividad competitiva, ya que es muy probable que el animal responda con agresividad, al mismo, con lo cual el peligro estaría, en las características de la raza, su tamaño y su potencia, creando entonces uno de los problemas más difícil de combatir dentro de las terapias comportamentales.


Además si resolvemos determinadas situaciones con castigos, es probable que el aprenda que también las puede resolverlas del mismo modo.


Como vemos, no es tan fácil, la aplicación efectiva del castigo, ni siquiera, para profesionales, así que mucho menos para un dueño con pocas o nulas nociones de la Etología del perro.

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