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Blog Paco Cañamero

Tribuna de Salamanca

El ejemplo de Francia

De manera unánime se ha elogiado el paso dado por Francia hace unos meses al franquear la Fiesta, que ha vuelto a tomar la delantera en la defensa del toreo, mientras que aquí la casa sigue sin barrer, con la mayoría de los estamentos taurinos buscando su propio brindis al sol.

No hay más que observar que mientras los certeros zarpazos de los 'antis' y los nacionalistas hacen daño de verdad en las entrañas de la Fiesta (Barcelona vive su final taurino, algo que es posible que también se viva en San Sebastián), los profesionales pasan de todo y únicamente buscan engordar su bolsillo. €˜Llevárselo€™, como ellos dicen. Sin embargo nadie es capaz de frenar tantos abusos. De decirles de una vez que están estafando al público.

Y si en muchas ferias ni tan siquiera respetan, no hablamos ya de esas corridas programadas como extraordinarias de las que se abusa de todo. Desde los precios prohibitivos en la taquilla, bajo el gancho de tres figuras, hasta elegir encierros que son una tomadura de pelo.

Sucede estos días cuando se anuncia la vuelta de José Tomás, que será en la plaza de Valencia y llega con un montón de medidas abrasivas para el bolso del ciudadano. Porque no olvidemos que los taurinos (una parte, no todos, no olvidemos que hay un ramillete de magníficos profesionales) son los culpables de lo malo que pasa en el toreo. Y encima, además de no ser capaces de enderezar el rumbo, siguen fieles a sus política del abuso, del toro chico y afeitado. Y sin actualizar la Fiesta al mundo que vivimos, porque la mayoría de ellos se han quedado enfangados en la mentalidad de hace 50 años.

Encima, ahora que es cuando de verdad hay que unirse en las trincheras de la defensa de la Tauromaquia, cada cuál va por su sitio alzando su propia bandera. Unos buscan las palmas al anunciar que pretender declarar la Fiesta patrimonio cultural de la humanidad. Otros con una declaración rimbombante. Está el llamado G-10 que mientras no demuestre los contrario no buscan más que su propio beneficio y lo demás se la trae al pairo.

Por cierto, lo que no se es qué ha sido de la Mesa del Toro, si sigue coja con tanto escándalo o todavía creen que alguien los va a escuchar. Y en este fango, los ganaderos cada vez pierden más protagonismo, que son quienes deberían tener la sartén por el mango y la realidad es que son los grandes 'puteados'. Al igual que los aficionados, paganos del espectáculo y que no cuentan para nada. Por eso, no me extraña que una fiesta hermosa como la de los toros cada vez esté más lejos del pueblo, que a medida que pasan los años le da la espalda de manera más clara.

Eso sí, hay ciclos consolidados y que, de momento, no parece afectar la crisis, como Madrid, Sevilla, Pamplona (como vemos todas las tardes), Bilbao, Santander (aunque aquí se regalan muchas entradas)€Ś pero en el resto las heridas cada vez sangran más. Y todo por no hacer las cosas con la decencia que se merecen y mirar la mayoría de los taurinos para su propio bolsillo.

Y por medio una prensa que, en la mayoría de las ocasiones, lo da todo por bueno todo. O casi todo. Únicamente lanzan su artillería cuando el herido agoniza y entonces apuntan, pero con la mano escondida, a quien la ha dejado herida de muerte la Fiesta. Entiendo que la convivencia, en el día a día, con el enemigo es muy difícil, pero más difícil será la supervivencia cuando la Fiesta siga cerrando sus puertas, si nadie es capaz de volver a reescribir su historia.

Y mientras, Francia, a la chita callando nos ha pegado otra patada.

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