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Blog Félix Oliva

Tribuna de Salamanca

Sin malos humos en ciudad

Llevamos años oyéndolo, y de repente parece que se va a hacer realidad. Y más pronto de lo esperado, aunque habrá que ver si las autoridades son capaces de llevarlo a buen puerto. Hablamos de las restricciones para circular con vehículos particulares en las zonas urbanas, algo engorroso pero necesario y cuyo mayor reto estriba en hacer a la vez razonable y viable lo que es poner límite a aquello a lo que estamos acostumbrados, que es rodar libremente cuando, donde y como queremos.

Hace unos días el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino dio a conocer su Plan Nacional de Mejora de Calidad del Aire, un documento que por primera vez en la normativa nacional introduce pautas para limitar el uso del vehículo particular en las áreas urbanas. Ya no son recomendaciones, ni advertencias, esta vez se trata de dejar fuera a determinados vehículos de según qué lugares para evitar la contaminación que el transporte convencional genera.

Los gases nocivos y, de manera creciente, las partículas suspendidas procedentes de la combustión de los carburantes fósiles están presentes en mayor o menor medida en todos los núcleos urbanos de cierta entidad, con los problemas de salud consiguientes. Los centros urbanos se han vuelto literalmente irrespirables y la nueva norma quiere atajarlo.

Hace unos años empezamos a oír hablar de medidas, como la de rodar días alternos según si la matrícula del vehículo era par o impar; más recientes son la limitación a 80 km/h en los accesos a Barcelona o la introducción de peajes para acceder en vehículo particular al centro urbano en Londres, contestadas ambas, la primera por recaudatoria e ineficaz, la segunda por incómoda, lo que da una idea de lo difícil que es la materia. Muy interesantes son las medidas que ha puesto en marcha una ciudad siempre adelantada en estas cuestiones como es Vitoria, que ya limita la circulación en calles del centro durante los fines de semana, pero encontrar la fórmula perfecta pasa por la concienciación, una aspiración que ha hecho encayar apuntes como el de los 110 km/hora.

Volviendo al tema, la idea del ministerio es fijar una serie de Zonas Urbanas de Atmósfera Protegida atendiendo a su grado de contaminación y restringir el acceso de vehículos en función de las emisiones que generen; en la práctica, los más contaminantes no podrán circular por las áreas más sensibles, lo que deja fuera de juego a un buen número de automóviles: los diésel sin filtro de partículas o los gasolina sin catalizador (fabricados antes de 1992) lo tienen crudo, pero también coches más recientes, porque el segundo nivel de restricción incluye la homologación Euro3, obligatoria solo a partir de 2001. Los híbridos y eléctricos estarán, por el contrario, en la cima de los privilegios.

Conviene ir asumiendo que lo de ir en coche/moto a todos lados se va a acabar más temprano que tarde, lo que va a ser un dolor de cabeza no solo para los conductores y transportistas, también para las administraciones. Unos tendrán que olvidarse de llevar sus coches puerta a puerta por sistema y los otros estarán obligados a proporcionar alternativas reales de movilidad, porque a los sitios tenemos que seguir llegando, Âżo no?

La bicicleta, en boca de todos, precisará de infraestructura adecuada, y habrá que redoblar la apuesta por el transporte público, amén de arreglar cuestiones espinosas porque, si pago impuesto de circulación, Âżpodrá mi ayuntamiento prohibirme rodar? ÂżSe crearán paraísos de esta tasa donde pagar menos como los que ya existen según un informe de AEA? ÂżQué alcalde renunciará a los ingresos que esto supone? La respuesta, para ya: el ministerio habla de 2012 para la primera fase de implantación.


Félix Oliva es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca. Especialista en motor y actual redactor en El Adelanto.

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