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Blog Félix Oliva

Tribuna de Salamanca

El parche de los neumáticos

Dicen que son el contacto de nuestros vehículos con la carretera, así que me parece un buen comienzo para esta bitácora sobre ruedas (todo un reencuentro con los tiempos en los que servidor dio sus primeros pasos en esta profesión) hacerlo hablando de las cubiertas.

Por si algún despistado no está muy al tanto, ayer comenzó a funcionar el Plan Renove de Neumáticos. No les culpo si no se habían enterado, porque es una de las 20 medidas que tomó el Gobierno hace unas semanas cuando el precio de los carburantes estaba desbocado y, como todas, ha sucumbido al paso del tiempo y bajo el protagonismo de la rebaja a 110 km/hora de la velocidad en autovía, sobre la que hemos puesto todos nuestros focos porque, posiblemente, era lo único mínimamente comprensible, que no justificable.

No importa, porque resumir la medida es bastante sencillo y porque responde al mismo patrón de otras muchas tomadas por el actual Ejecutivo: improvisación, efecto limitado e insuficiente nivel de consulta.

La idea se vendió como una ayuda de 20 euros por cada neumático que cambiásemos, pero después su especificación normativa ha rebajado su idoneidad: solo se subvenciona si se hace en determinados talleres (que tienen que tomarse la molestia de inscribirse), vale solo si cambiamos las cuatro ruedas y, lo más importante, si optamos por un tipo de neumático con etiqueta ecológica. El problema es que no se trata de las ya conocidas ruedas que prometen un menor consumo (todos los fabricantes las tienen) sino de una nueva homologación que no será obligatoria hasta 2012 y que, hoy por hoy, pocas marcas disponen: por eso solo tres se han sumado al catálogo del que hay que elegir los neumáticos subvencionados.

La escasa cantidad de talleres colaboradores (1.400 para toda España, 15 en Salamanca) y, sobre todo, una previsión de fondos para uno pírrico objetivo de 240.000 neumáticos (cada año se venden 13 millones de unidades en todo el país) hará que su efecto sea muy reducido, y de paso ha parado las ventas durante los dos meses que han pasado desde que se anunció, así que no es de extrañar que el sector ande poco contento.

Lo de los efectos limitados ha sido una constante en las decisiones que el titular de Industria, Miguel Sebastián, ha tomado respecto al sector de la movilidad. El Gobierno sigue buscando todavía algo como aquel Plan Prever que achatarró buena parte del parque para cambiarlo por vehículos nuevos, pero aquello no se va a repetir.

El Plan 2000E fue una fuente de problemas para los concesionarios que aumentó de manera ficticia y circunstancial las ventas; el Plan MotoE ha sido un fracaso que no ha cubierto ni un tercio del presupuesto asignado porque de haber preguntado, el sector hubiera avisado que nadie achatarra su moto y eso era lo que pedía el plan; la reducción a 110 km/hora no ha bajado el consumo ni un tercio de lo esperado (que ya era poco, se pronosticaba un 12%), si es que lo ha conseguido…

De la nueva medida, decir que personalmente estoy a favor, como lo estoy de trabajar para reducir la factura energética del transporte, pero no así. O mejor: no tan poco. Hay que optar por medidas integrales y meditadas, porque lo que hacen falta son decisiones eficaces y lo que parece es que el Gobierno, también en lo de los neumáticos, se conforma con mejoras del 2% cuando se necesitan del 20%.

* Félix Oliva es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca. Especialista en motor y actual redactor en El Adelanto.

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