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Blog Félix Oliva

Tribuna de Salamanca

De niño a campeón

Nunca he hablado en este blog de deporte, pero la ocasión lo merece. La semana pasada Lorenzo Santolino se proclamó Campeón de España de Enduro en la categoría intermedia, un éxito que le confirma entre los mejores de esta especialidad en nuestro país. Tengo la suerte de haberle seguido casi desde que daba sus primeros pasos, así que sé de primera mano lo que le ha costado llegar hasta aquí. Pero lo que más me ha asombrado siempre es la naturalidad con la que lo ha hecho.

Para los no iniciados, decir que el enduro es una especialidad de motociclismo deportivo de montaña en la que se combinan velocidad, resistencia, técnica, orientación y hasta nociones de mecánica. En una carrera, un piloto tiene que pasar por pruebas especiales, al estilo de los rallyes de coches, pero también tiene un recorrido de enlace que debe completar en un tiempo máximo, debe seguir correctamente las señales que marcan el itinerario y arreglar su montura sin ayuda, si llega el caso. Al final, suelen ser carreras de 6-7 horas sobre la moto. Aunque no muy conocida, es la especialidad de la que han salido pilotos como Jordi Arcarons, Nani Roma o Marc Coma, todos conocidos del Rally Dakar. Y también han sido enduristas leyendas como Steve McQueen.

En el caso de Lorenzo, el enduro fue una opción deportiva cuando, tras muchos éxitos en el motocross, decidió reorientar su carrera. Incluso, llegó a probar en la velocidad y por poco no es seleccionado para la Copa Movistar de la que han salido figuras del Mundial: fue finalista en unas pruebas en el Jarama, pero no pudo ser. La decisión fue curiosa: un día decidió probar, pidió una moto prestada a un amigo para hacer una carrera y se le dio tan bien que el equipo de la Federación Española de Motociclismo le ofreció entrar en su equipo de enduro de jóvenes promesas. La velocidad adquirida en los circuitos de motocross (fue campeón de España desde categoría infantiles a júnior y también fue a mundiales juveniles) le hizo destacar desde el principio y, hace tres temporadas, entró en la órbita del equipo más importante del enduro mundial, el italiano Farioli.

Con ellos y el apoyo de KTM en España ha ido creciendo en el Mundial y el Nacional de la especialidad, hasta ser campeón de España de cross-country y del mundo el año pasado en la categoría sub 23; por el camino, muchos podios en las competiciones españolas y en el Mundial, algunas lesiones y tres títulos de los prestigiosos Seis Días Internacionales de Enduro por equipos nacionales en categoría júnior y también un brillante subcampeonato en absoluto formando equipo con los mejores del país en varias ocasiones, entre ellos, su buen amigo y valedor Iván Cervantes.

Lo más importante, al margen de éxitos, es la humildad con la que siempre ha encarado las cosas, desde sus primeros pasos en carreras con una Honda CR 85 hasta ahora, que es uno de los pilotos con más futuro del panorama mundial. No es un piloto al uso, de estos que abandona cualquier otra actividad para estar todo el día roscando el acelerador. Aconsejado por sus padres, siempre supo que había que estudiar y estuvo becado en la residencia Río Esgueva de Valladolid para deportistas de alto rendimiento, siendo el primero de especialidades de motor que lo conseguía.

Seguramente esto tiene que ver con el esfuerzo que siempre hizo su familia para que corriera. Recuerdo que estando en el TRIBUNA de papel, padre y madre venían con la caravana a verme, con fotos (en papel todavía) del chaval y los resultados del fin de semana. Lo que no sabían es que habían dado con un periodista aficionado a las motos. Al poco ya era habitual que diera la tabarra en mi sección para publicar cosas de este chico. Incluso me llené de barro hasta los tobillos para verle en La Bañeza y compartir con su equipo-familia un plato de macarrones que supo a gloria en uno de los días más fríos de mi vida.

Tras las motos de cadetes y juveniles, llegó el paso a 125 con una KTM de serie, a la que después siguió una versión afinada; recuerdo la ilusión de aquel día y el estreno en el circuito de unos amigos en Alaejos, él, que nunca fue el que tenía la mejor moto ni estrenaba neumáticos en cada entrenamiento, ni cambiaba cilindro para cada carrera...

Con el paso al enduro, pude verle en una especialidad que me apasiona; también tuve que lidiar entonces con la poca simpatía que otro gran amigo y persona fundamental en el enduro salmantino, Juan Antonio Pérez Chaves, tenía hacia Lorenzo. Creo que con el tiempo acabaron limando asperezas, al menos, me gusta creerlo. Una carrera del Nacional en Béjar, algunas exhibiciones, los resultados de cada fin de semana, la primera moto de enduro grande (una KTM 450 a cuyo estreno también acudí), los viajes constantes...

Tengo pendiente que me deje subir en una de sus motos: a ver si lo puedo contar aquí. Nunca faltaban las llamadas de su padre, porque a pesar de sus éxitos a algunos les costó darse cuenta de la importancia que tenían. Por eso hoy, puedo decir que hacía tiempo que no me llevaba una alegría tan grande. Un fuerte abrazo, Lorenzo y familia.

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