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El Marqués de Ovieco

La inauguración de un monumento a Blas de Lezo en Madrid en noviembre de 2014  ha servido de aldabonazo recordatorio de un personaje olvidado en la Historia de España. 

El 19 del mencionado noviembre Dª. Enriqueta Vila Villar, en la tercera de ABC escribía sobre la Historia de España y sus complejos, exponiendo que por fin Blas de Lezo salía de su ostracismo. También en Salamanca  este personaje, marqués de Ovieco, y su linaje se habían olvidado más de la cuenta. Con relación a Salamanca me sonaba el nombre, que había visto en un viejo legajo, y me sonaba el título, por cuanto  lo había leído en alguna parte del Boletín Oficial de la Provincia de Salamanca en los primeros años de su publicación.

 

Y en efecto mis apuntes no desmentían. Ayer he visto el testamento de Blas de Lezo y Garro, III marqués de Ovieco, nieto del célebre marino. Éste de mi referencia era natural de Madrid, hijo de D. Blas Alejandro de Lezo, Pacheco, Solís y Castro y de Dª. Guillerma de Arezcum. Otorgó su última disposición en Madrid en 1837, pero una copia de la misma se encuentra en  un protocolo notarial de Salamanca.  Blas de Lezo y Garro se casó con Dª María Josefa Vasco y Sarria, natural de Cádiz,  fue teniente coronel de infantería, y por eso dispuso ser amortajado con el uniforme de la antigua guardia real, y ser llevado al cementerio por ocho granaderos, y si no los hubiese por ocho pobres de san Bernardino, lógicamente de Madrid, en donde vivía en aquella fecha.

 

En Salamanca le pertenecía una casa palacio en la calle de Toro (en sitio próximo al actual BBV) y una panera en frente de la casa, y también era el mayor interesado de la dehesa de Cañal (Pelayos). Muerto este señor, su viuda, Dª María Josefa Vasco y Sarria, puso en venta la casa y la panera. Y esa es la razón de encontrarse aquí la copia del testamento, juntamente con la autorización militar para la enajenación del citado par de inmuebles urbanos. Dª. María Josefa, como heredera heredera, y además por ser tutora de su hijo José María Miguel Blas de Lezo, alegaba que tenía que pagar los tributos de lanzas y annatas (exigidos para que su hijo tomase posesión del título de marqués)  y que su difunto esposo no había dejado caudales suficientes para ello.

 

Atendiendo pues al testamento y a la licencia dada por la jerarquía militar, por orden judicial la casa y la panera fueron tasadas por el arquitecto de la ciudad D. Tomás Cafranga en  28.400 reales y 6.100 respectivamente. Anunciadas la venta judicial en el Boletín Oficial de la Provincia (junio de 1838) la subasta se verificó el 2 de julio del mismo año. No hubo postor. Así las cosas, cuando por segunda vez se trató de vender la casa mencionada, ésta fue adquirida en noviembre de 1838  por un rico salmantino, D. Juan Aparicio, en el precio  de 20.000 reales a pagar en el acto de firmar la escritura de  la compra.

 

D. Blas de Lezo y Garro estuvo al frente de batallón de milicianos en Salamanca en 1833, al menos. Así lo dice, entre otros documentos, la necrológica de D. Blas Pérez García, que murió el 24 de abril de 1890, y fue padre de Excmo. Sr. D. Eduardo Pérez Pujol, catedrático de la Universidad de Valencia. Por tanto, si el marqués de Ovieco mandó en Salamanca el batallón de milicias cuando se iniciaba la guerra carlista, se deja entender que aquí vivió algún tiempo. De lo cual se deduce que no sobra recordarlo, antes al contrario creo que será bueno que se conozca  y se difunda  como algo que forma parte del pasado salmantino.

 

Ramón Martín Rodrigo

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