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Blog de las becarias

Tribuna de Salamanca

El tiempo, Âżqué es eso?

Un verano en prácticas, y en un periódico... no son unas vacaciones pagadas o un master en el que además de aprender me cuidan y me miman para que sea alguien de provecho en el futuro. Esto es la jungla de la información, y en la jungla, el tiempo no es importante... lo es todo. Esta semana hemos aprendido esta importante lección.

!Qué duro es ser periodista!

En el momento en el que decides ser periodista, renuncias a tu vida, o por lo menos a todo lo que no sea vida laboral. Y eso es un hecho. Ya desde la universidad intentaban enseñártelo con eternos trabajos para que cuando llegaras al mundo laboral no te dieras una leche en los dientes. Sin embargo, como recién llegada al trabajo, os contaré mi experiencia.

Efectivamente, no hay tiempo para nada más allá del trabajo. Comienzas temprano, (demasiado para tu cuerpo que desea dormir más) con las legañas pegadas y encima dando gracias de que no te haya tocado esa cosa tan divertida y entretenida llamada 'Pleno'. Y cuando te das cuenta ya ha acabado el día, sales de noche de la redacción y solo te da tiempo a llegar a casa para cenar y dormir (tampoco tienes ganas de más). Por lo tanto, no quedan horas para nada, ni para tener vida social (Âżmamá, que es eso?); casi ni para ir al baño.

El jueves descansaba. Así que decidí limpiar la casa, que falta le hacía. Cuando abrí el cuarto de las escobas me encontré a una mafia rusa jugando una timba ilegal. Tenía tanta mierda mi piso que mi día de descanso estuvo destinado a la limpieza y no pude dedicarlo a vida social. Por lo tanto tengo que arañar las horas que quedan después del curro, aunque sea cuando menos ganas de €œmarcha€ tengo.

El otro día tuve una cita después del trabajo. Concerté la quedada por la mañana, y en un mini-descanso me miré en el espejo del baño. Parecía una actriz sacada de €œthe walking dead€, y si así estaba por la mañana, como para verme la cara finalizado el día. Así pues, no me quedó más remedio que asumir que la casa de un periodista es su redacción, por lo tanto, así lo iba a hacer.

Después de la hora de comer llegué a la oficina lista para trabajar, pero con un maletón para arreglarme al terminar mi jornada. Y fue entonces cuando desplegué todo por el baño: mis planchas del pelo, el maquillaje, cepillo de dientes, tónico de cara€Ś Cuando terminé de trabajar, pasó en la oficina algo que pasarán a llamar €œla puerta de lluvia de estrellas€. Entré en el baño como Amy Winehouse y salí como una actriz de Hollywood. Bueno, sin pasarse, que me faltó poco para maquillarme con la escopeta de Homer Simpson (gran invento, si existiera).

En fin, !para que veáis que duro es ser periodista! Olvídate de tu familia y de tu casa. Porque si la redacción es tu nuevo hogar, tus compañeros de trabajo pasarán a ser como parientes tuyos. Y como en todas las familias, hay de todo. Pero de eso ya os hablaré otro día.

ÂżMe habrán visto cara de velocirraptor?

Aquel que dijo que el periodismo es una carrera de fondo, no se equivocaba en nada. Y aquel que vio el capítulo de Friends donde Ross tenía que adueñarse de unos patines para poder dar clase en dos sitios casi al mismo tiempo, entenderá el porqué de todo esto.

Ser becaria no es tarea fácil, como tampoco lo es ser periodista y si lo juntas todo y además no dispones de un teletransportador la cosa se complica aún más.

Hay días en los que tienes que estar en 4 ruedas de prensa, una detrás de otra, y si entre medias tienes 5 minutos para respirar, mejor que lo dejes y te vayas rápidamente a la redacción para escribir la noticia cuanto antes. Hay veces que lo consigues, pero después despiertas y te das cuenta de que sólo ha sido un sueño. Otras veces, digamos que todas las demás, tienes que ingeniártelas para llegar a todo.

Mientras tus jefes te comentan las convocatorias que vas a tener a lo largo del día, tu cabeza piensa: -ÂżMe habrá visto cara de velocirráptor?-.

-Parece que sí. Así que no te queda otra que aguantarte y pensar en una forma real de teletransporte:

-ÂżMe pongo unas mayas y una cinta en el pelo y hecho a correr?-

-Aunque si llego así al Ayuntamiento lo más probable es que no me dejen entrar...-

-Mmmm€Śsi tuviera el carnet de conducir€Ś.Aunque mejor que no, que luego me toca pagar gasolina y parking.

- ÂżY si me convirtiera en pájaro?, bueno no, que disparate! Mejor una paloma mensajera. Así sería como un corresponsal.

- Aunque no s逦la gente me miraría raro...- Aunque por otro lado, a una paloma le tiene que dar igual como la miren€Ś

Bueno, después de pensar y repensar, me acordé de que tenía una bici y que quizás ésta fuera la solución. Así que desde entonces hasta ahora me muevo a lo €˜Indurain€™ por Salamanca y llego a todos los sitios a la hora oportuna. Aunque a veces aparezco con un aspecto algo desaliñado y con gotas de sudor corriendo por mi frente, lo importante es que llego en el momento justo al lugar adecuado.

Os dejo el fragmento de Ross para todos aquellos que sean fans de Friends y quieran ver mi caso ejemplificado de la forma más gráfica.

Solo quiero amigos que pringuen en verano, como yo

El tiempo libre siendo becario es limitado. Primero, por los horarios que tenemos, por lo menos en Tribuna nos ocupa todo el día. Segundo, porque el día que descansas estás al 2% pero aún así intentas aprovechar al máximo.

Este fin de semana yo €œhe librado€, y cuando descansas entras en un estado de tontería-mezcla-alegría tal, que el cansancio de la semana se vuelve algo secundario. Intentas aprovechar tanto el tiempo que el día que vuelves estás más cansada que cuando te fuiste. Entre semana te consuelas pensando lo que has hecho el fin de semana y te das envidia a ti misma.

El día libre entre semana es €œun querer y no poder€ porque quieres hacerlo todo y no quieres elegir. No se puede piscina, bar, tiendas, siesta€Ś Pero aún así se intenta, y a final del día te das cuenta que la siesta no debía haber sido tan larga, que las cañas de la tarde se han estirado un poco y que mañana te acordarás cuando te retumbe la cabeza. Luego intentas buscar ratos, cuando sales a hacer algún reportaje, (no os penséis que me escaqueo por ahí, hablo de esos ratos que se te presentan cuando creías que llegabas tarde a alguna convocatoria, te das cuenta que llegas la primera y te entra ese gusanillo de alegría al sentarte en una silla cinco minutos o comprarte una bolsa en el kiosco de enfrente).

A lo que ya me he negado es a ver Facebook. La primera semana entraba todos los días €“en casa, no penséis mal- y veía a la gente con sus vacaciones, en la playa, de terraceo. La envidia estaba en un nivel 5 hasta que llegó esta semana y el calor me recordó lo que echaba de menos la piscina, y pasé al nivel 112. Así que he decidido ser radical: la gente que tiene vacaciones todo el verano para mi ya no existe, sólo quiero amigos que pringuen todo el verano, como yo.

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