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Blog de las becarias

Tribuna de Salamanca

Cuando las encuestas se convierten en nuestra peor pesadilla...

Como ya hablamos hace unas semanas, no hay noticias que cubrir. Es entonces cuando tus jefes deciden que para rellenar siempre está bien saber que opina la gente de lo que ha acontecido en Salamanca, así pues, nos toca hacer encuestas.

Post it Rocío CuadradoROCÍO

Para ello tienes que coger 50 kg de cámara y con altas temperaturas ir abordando a la gente. Y es una mierda básicamente porque hay veces que para conseguir que nos contesten tenemos que apuntar con un bazoca.

Al principio, cuando comenzamos a hacer encuestas no sabíamos cómo preguntar. Ahora vamos por la calle y ya persona que vemos, persona que es una víctima, nuestro objetivo.

Así es como visualizamos la calle cuando tenemos que hacer una encuesta....
Así pues, tras tener a tu presa a punto, nos acercamos a ella para preguntarle si nos puede hacer el favor de contestar una pregunta. Lo malo es que siempre utilizamos la misma frase, así que tras repetirla toda una tarde, se te queda más grabada que la de €œdeme arrrrgo para una hamburguesa que tengo hambre por favoooor€ del mendigo de Salamanca.

Y es que normal que se nos quede grabada, porque de 10 personas a las que preguntamos nos contenta 1. Yo entiendo que da €œcorte€ salir delante de una cámara. Entiendo que hay días que no apetece que te enfoquen cuando ni siquiera te has peinado (básicamente, lo comprendo porque es lo que me ha ocurrido en la mayoría de mis entradillas). Pero lo que NO me entra en la cabeza es la mala educación de cierta gente, que para mí es lo peor de hacer encuestas.

Gente de Salamanca: con decir que no quieres salir de manera educada nos vale, les dejaremos tranquilos. Nos hemos encontrado muy malas contestaciones, borderías y alguna que otra escusa que hace que te dan ganas de ir repartiendo ALL BRAN a cascoporro.

Por ello quiero agradecer a todos los que han aceptado salir en delante de la cámara, y más a aquellas personas que lo hacen con ilusión y con mucha educación, que además te intentan ayudar. Gracias porque hacéis nuestro trabajo mucho más ameno y que vayamos a la redacción con una sonrisa.


Post it Blanca de CastroBLANCA

Ayer por la noche me escribió una amigo y me dice: €œEstaba buscando una encuesta que hicieron a una amiga y a qué no sabes quién se la había hecho, tú€. Y se partía de risa.

Quien me conoce sabe que yo era de las que decía que en la vida me verían de reportera por la calle preguntando a gente desconocida, que yo sería de los que está por detrás manejando el cotarro. Pero me he tenido que tragar mis palabras. Los asiduos a TRIBUNA ya me tienen €“y a mis compañeras becarias- más vistas que un tebeo.

Mi amigo, el antes mencionado, me hablaba de una encuesta, como si sólo hubiera hecho una, del principio pero que sigue en mi memoria porque casi les costamos un divorcio a una pareja que paseaba por la calle Zamora, se pusieron a discutir tanto después de preguntar que nos tuvimos que ir corriendo.

De media por semana hacemos una encuesta casi al día, y dependiendo quién esté €œal mando€ pueden llegar hasta dos o tres. Las primeras tardábamos más de una hora en conseguir cuatro o cinco respuestas coherentes, ahora ya le hemos pillado el truco. La mayoría de la gente cuando te ve se cambia de acera -esto no es una broma, es lo normal-, o una vez que se animan a contestarte y ven la cámara, te dicen: €œPero a mí no me grabes, yo te lo cuento€, pero señora Âżcómo quiere entonces que haga la encuesta en vídeo? En ese momento ya perdemos a otro 50% de la población.

El perfil €œóptimo€ €“eliminando a los que huyen, a los que no saben/no contestan y a los que no quieren salir-, y esto como consejo para próximos becarios o gente que hace encuestas por placer, la franja de edad perfecta y género más amable son los señores que van solos o en pareja con otro amigo, con una edad media de 65 años, ellos siempre te contestan y además se toman muy enserio sus respuestas, porque muchos piensan que es en directo y creen que no podemos cortar.

A ellos les debemos el 90% de las encuestas que hacemos cada semana y se lo agradecemos. Luego como perfil más huidizo, están las mujeres de esa misma franja de edad, que parece tener un vacío de autoestima porque todas nos contestan lo mismo €œains bonita no me grabes, que tengo unos pelos...€. Y por último los que le echan morro y se hacen los guiris, y tú piensas pero si me has dicho €œi€™m not spanish€ y luego dices a tu amigo €œtíooooo€... vamos que pierdes toda la credibilidad.

También sabemos que hay un número limitado de personas en la ciudad, y con el promedio de una encuesta al día vamos a empezar a repetir con ciertas personas. Asi que esto es un llamamiento para todos los salmantinos que les guste €œchupar cámara€, nosotros os daremos vuestro minuto de gloria.

Post it RAQUEL VAQUERORAQUEL

Lo de las encuestas son como los documentales de La 2. Una vez que te encaminas con la cámara y el micro en la mano, ya no hay víctima que se resista (o sí).

La semana pasada la joya de la corona de las encuestas fue la de preguntar sobre el Día Internacional del Orgasmo Femenino. No por iniciativa propia, sino por la de nuestros queridos compañeros. Que son tan majos que hasta nos dan ideas para que no nos aburramos.

Así que de nuevo allá fuimos. ÂżQuiénes serán nuestras víctimas ahora?

El perfil que necesitábamos era el siguiente: Mujer, de entre 20 y 30 años, con cara de€Ś tener ganas de contestarnos, sin miedo al ridículo, sin miedo a la cámara, una valiente especie salvaje, que no le importe rugir a nuestros espectadores.

Pero la cosa se ponía difícil, nuestras presas no querían contestar y las que querían eran extranjeras y no entendían nada; así que imploré a los dioses para que por favor, apareciese una especie de esas en peligro de extinción, con ganas de devorar aunque primero, la devorásemos nosotras. Y de repente€Ś algo increíblemente increíble estaba por suceder.

En una de esas calles por donde nunca pasa nadie, con nuestros deseos lanzados a los cuatro vientos, nuestras súplicas no fueron en vano. Allí venía ella, con sus recién cumplidos 23 años. Carne fresca. Venía contenta, alegre, feliz de la vida. Cuando nos vio, su cara esbozó una gran sonrisa. Era perfecta. La presa que todo depredador desearía.

Era nuestra querida especie salvaje, Rocío Cuadrado. En peligro de extinción, porque no hay nadie que finja los orgasmos con ese ímpetu, ese desparpajo, y con tanta generosidad. Hizo hasta una performance para que todo quedara más real, sublime diría yo.

Así que gracias a esta especie en peligro de extinción nuestro reportaje quedó más bonito, más real y más salvaje. Ya no quedan muchas como ésta, así que este reportaje para mí vale millones.

Por un mundo libre y salvaje donde no se extingan las especies.

Gracias Rocio!!

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