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Blog de Félix Rodríguez

Tribuna de Salamanca

Cómo hacer una marca de 'España' cuando la propia palabra te da 'cosita'

Hoy en día crear una identidad estatal, o nacional, e incluso regional, es una tarea muy difícil, pero en el estado español€Ś es imposible.

Crear una marca no es una labor fácil. No la puede hacer cualquier estudio, ni cualquier diseñador. Para mí es una labor que deben llevar a cabo un grupo de profesionales, competentes en su materia, y que preserven ante todo el respeto hacia todos. Por eso, aquí, es imposible, porque dada la historia que llevamos a la espalda, y lo que nos toca ver y oír cada día€Ś sería increíble si quiera imaginar los comentarios.

Aquí en Castilla y León se lanzó hace un tiempo la Marca Territorial. Una marca que a mi no me disgusta, es más, digo que me gusta, que son cosas diferentes. Por lo menos el concepto me gusta. El desarrollo de esa marca (los spots sobre todo) han sido muy buenos, y eso me llena de satisfacción.

No sé quién o qué estudio ha sido el encargado de hacerla (investigaré cuando tenga un minuto de tiempo libre, lo prometo). Como no me meto en concursos de este tipo, desconozco las propuestas y estudios presentados. Eso sí, no han faltado grupos en Facebook y comentarios diciendo que la marca de Castilla y León era un 'truño' más. Y es que nunca llueve a gusto de todos.

Unos porque somos castellanos, otros porque somos leoneses, otros porque somos del Bierzo, y otros porque somos de un pueblo perdido de la mano de dios que queremos ser independientes. Buscamos lo que nos separa, sin pararnos a pensar en si hay algo que nos une, que es lo importante. Yo, personalmente, me siento castellano, pero mi respeto por los leoneses, así como el respeto por el resto de gentes y de sentimientos terrenales, es absoluto.

No me gusta que me digan de dónde tengo que ser, y por esa regla de tres, no soy quién para decirle a alguien de dónde ser o cómo sentirse. Y si aquí, en Castilla y León, tenemos ya estas cartas sobre la mesa, imaginad que el trabajo de cualquier diseñador va a ser cuestionado haga lo que haga.

A nivel estatal, y viendo el panorama, es peor. Primero porque una marca representativa de un estado debe llevar implícita un símbolo, que sea reconocible tanto por nosotros como por el que viene de fuera. Âżqué ponemos?

UF! Si tenemos en cuenta el panorama cultural y social de la mayoría, lo mismo hay que poner como símbolo a la hija de un torero y una tertuliana. ÂżTe imaginas? Y todos a comerse el pollo. En fin, decía Pérez Reverte que "no cabe un tonto más". De ahí que dijese que si en algún momento tuviésemos que hacer una marca de estado€Ś sería complicado. Hubo un conato con la presidencia española en la Unión Europea en 2002, en la que el logotipo eran dos estrellas, una amarilla y una roja más grande. La roja era un toro. Pues en esas estamos, en que si es eso lo que exportamos€Ś estamos locos.

Parece que el 'briefing' lo hizo Jesulín. Otra cosa no, pero somos especialistas en sacar chascarrillos, y el humor se nos da de lujo, así que quizá deberíamos tirar por ahí, que eso parece que lo tenemos todos en común. Humoristas al fin y al cabo no nos faltan, sólo hay que ver a gobierno y oposición. "No cabe un tonto más".

Así que, cuando se plantee el crear una marca de estado€Ś Âżqué pasará? Pues que, si se hace, se llegue a una segunda guerra civil de disparates y chascarrillos y se la lancen a la cara unos a otros diciendo que es una mierda, incluso antes de verla. Si ponemos un trazo picasiano unos dirán que era un rojo, y que qué vergĂźenza. Si aparece la bandera rojigĂźalda será de un facherío de la ostia (a no ser que haya un balón de fútbol), si ponemos un monumento date por sacrificado porque la iglesia de mi pueblo tiene más años, es más bonita y más alta que la del tuyo (so paleto y/o forastero), y así hasta el infinito y más allá.

Conclusión: ÂżEstamos preparados para una marca? Yo creo que no. Creo que antes de todo eso habría que hacer un reciclaje con todos los símbolos que representan no sólo esa idea de estado, sino sus instituciones. Y SI, eso incluye a la bandera 'de tres colores' (como decía un pijo en la tele con tirantes): roja, amarilla y roja.

Quizá tengamos que ser los diseñadores los que demos un paso adelante y debatamos acerca de lo que debe significar un símbolo que nos represente a todos, o si ese símbolo debe representar a alguien, en vez de a algo, que creo que es lo importante. Quizá ese cambio esté en nuestras manos y no nos atrevamos a asumirlo. Hoy hay un espíritu nuevo en las calles y en las mentes de muchos, el 15M ha abierto algunas ventanas, ha dejado entrar un poco de luz, y ha fundido los plasmas de algunas casas.

Quizá sea el momento de seguir con esa corriente de cambio y plantearnos cambiar alguna cosa más, y sobre todo, quizá sea el momento de no perder la ilusión por seguir construyendo.

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