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Blog de Conrad Kent

Tribuna de Salamanca

The Memorable Battle of Salamanca  (La batalla memorable de Salamanca)

London: J[ames]. Whittle and R[ichard]. H[olmes]. Laurie, 9-XI-1812 Artista anónimoAcero; aguafuerte y buril440 x 360 mm National Army Museum

Con la sangrienta batalla de Los Arapiles el 22 de julio de 1812, Salamanca irrumpe en la conciencia británica y europea. Nuevos grabados de colores vibrantes y líneas calcográficas extravagantes materializan la victoria de Wellington ante un público inmenso y heterogéneo. Para el consumo popular no hacen falta ni la perspectiva académica ni una tonalidad armoniosa sino la evocación impetuosa de la violencia. La caricatura de las estampas callejeras ahora cobran un cariz de ferocidad.

La segmentación narrativa de los grabados populares se presta asimismo a la proliferación de hojas compuestas de múltiples viñetas. Remontándose a los pliegos compuestos de imágenes en secuencia, se confeccionan láminas que representan escenas, personajes y eventos en recuadros que enmarcan el espacio central de la hoja. Son relatos pictóricos que unen el gusto ferozmente satírico de la caricatura popular con la pasión burguesa por la narrativa histórica. Las viñetas encuadran un espacio en el cual se invita al propio ciudadano-espectador a participar de su puño y letra en la conmemoración del triunfo de Wellington.

El grabado de tamaño folio también se remonta a una tradición imperial. Desde el siglo XVIII, el formato abierto bordeado por viñetas también había servido para la impresión de anuarios conmemorativos. Las escenas bélicas formaban una orla alrededor del calendario. Dibujos de hechos gloriosos enlazaban los meses y unificaban el calendario, vinculando el paso del tiempo a unos sucesos triunfales.

En The Memorable Battle of Salamanca (La batalla memorable de Salamanca) se conserva un ejemplar del grabado cuyo espacio central solicita una respuesta activa y meditada del espectador. Publicado por la empresa cartográfica de James Whittle y Richard Holmes de Fleet Street de Londres, el 9 de noviembre de 1812, el grabado al aguafuerte y buril consta de seis viñetas referentes a hechos y personajes relacionados con el triunfo de Wellington en Salamanca, así como una caricatura de la rendición francesa de Madrid.

Al combinar viñetas ilustrativas de distintos aspectos de la batalla, el artista establece una narrativa emblemática para dar rienda suelta a la imaginación del espectador como versificador. Las siete imágenes enmarcan un espacio donde el lector puede introducir su propio elogio a Wellington. Una guirnalda de laurel, al pie del espacio abierto confirma la función conmemorativa, pero los leves renglones horizontales se han introducido para la inscripción caligráfica de los aficionados.

La vista panorámica superior sitúa a Wellington en plena batalla. A caballo y a la derecha, manda con gallardía a sus tropas británicas en persecución de los franceses. Éstos, huyendo cobardemente, rotos y heridos, señalan con sus bayonetas la dirección de la retirada. En primer plano, un porte-aigle, con una nariz grotescamente alargada y un anacrónico bicornio exagerado, cae bajo la espada de un oficial del 95º Regimiento, vestido de húsar para indicar su categoría de élite.

Las seis viñetas laterales representan escenas emblemáticas de la batalla: el ataque del general Pakenham, la muerte del general inglés Le Marchant, la herida del mariscal Marmont, la retirada de las tropas francesas por el bosque, una escaramuza del 23 de julio y la rendición del general francés ante la figura airosa de Wellington en Madrid. Forman una secuencia narrativa que vincula la caricatura con los relatos de los soldados que proliferan en el mercado durante los últimos años de la guerra.

La penúltima imagen de la serie, relacionada con el 23 de julio, refleja la actitud jocosa del artista al evocar un episodio apto para la sátira. En la retirada del general Foy, los franceses sufren mil cien bajas, en un momento de pánico generalizado. En Garcíahernández, a pocos kilómetros de Alba de Tormes, un caballo herido rompe el cuadro formado por un batallón del 76º Regimiento de Línea imperial. El batallón, y otro, del 6º Regimiento de infantería ligera, huyen precipitadamente. Así la humillación francesa con la rendición de Madrid representada en la última viñeta remata una continua racha de derrotas vergonzosas.

El grabado, fechado el 9 de noviembre de 1812, también sirve para homenajear a Wellington por la concesión de su título nobiliario más reciente. El 3 de octubre de 1812, después de la liberación de Madrid, recibe el título de marqués de Wellington, por el cual es conocido hasta el 11 de mayo de 1814, cuando es le conceda el Ducado de Wellington. A partir de entonces, se desarrollará toda una iconografía noble de Wellington €œel victorioso€.

Sin embargo, a finales de 1812, todavía domina en la estampa un registro satírico. Los triunfos británicos, la aceleración del deterioro del ejército francés, la rendición humillante de Madrid y la vulnerabilidad de Napoleón ya son temas idóneos para los cuentos de los caricaturistas.

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