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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

“Ya vienen los Reyes Magos…!!!!”

Queda poco para que Sus Majestades Los Reyes de Oriente visiten nuestros hogares y llenen de ilusión las caras de los peques de la casa y de emoción los corazones de sus papis y demás familia así que… ¿por qué no hablar, desde el punto de vista de la psicología, sobre qué deben saber los Reyes Magos acerca de los juguetes que podrían traerles a nuestros hijos? A ello me dispongo.
Porque resulta que es un gran debate con numerosas preguntas que afectan directamente al desarrollo emocional de un niño. Por ejemplo: ¿Cuántos juguetes deberían traer los Reyes? ¿Tienen que decantarse por los de siempre o es mejor que se modernicen y les “echen” las últimas tecnologías disponibles para la infancia? ¿Se debe respetar lo que se pide en la carta a Sus Majestades o los padres debemos influir en la entrega que finalmente hacen esa mágica noche?

Os ofrezco a continuación mi opinión, como madre y como psicóloga, sobre estas cuestiones comenzando por la primera pregunta. Creo que no existe un número perfecto de juguetes y similares, pero no debemos dejarnos llevar por “delirios de grandeza” haciendo que los Reyes agoten las existencias de los grandes almacenes. Algo que se aconseja es que se dosifiquen los regalos. Claro que los dejan todos en la misma noche, pero eso no significa que tengan que estar disponibles todos los regalos a la vez desde ese momento. Conviene, en primer lugar, haber sido precavido, guardando en el cajón de los recuerdos aquellos juguetes que menos usa nuestro hijo, como mínimo, por razones de espacio.

Después, lógicamente, habrá que dejarles manipular e investigar todos sus regalos durante unos días, al menos, mientras duren las vacaciones de Navidad. Pero, tras ello, nada mejor que dejarle aquellos por lo que ha mostrado más interés y reservar, que no quitar, los demás. Es conveniente ir turnando los juguetes disponibles para que hagan uso de todos ellos pero no pierdan su valor ante la multitud de posibilidades donde elegir. Tener más, normalmente, va ligado a valorar menos.

En cuanto al tipo de juguetes, no seamos extremistas. Ni debemos decirles a los Reyes que sólo lo clásico es lo mejor, ni debemos dejarnos llevar por las tendencias más modernas y tecnológicas. Una buena mezcla de todo ello es lo más conveniente. Es innegable la riqueza que suponen los juegos de “toda la vida” por lo que sería injusto privar a nuestros peques de la posibilidad de disfrutarlos. Pero tampoco se les debe negar el conocimiento de las nuevas tecnologías adaptadas a su edad y nivel de desarrollo porque, además de que forman parte de nuestra vida diaria, de la modernidad también se puede obtener interacción social, aprendizajes y valores si los padres somos medianamente hábiles y les dedicamos tiempo para compartir sus juegos (en la medida de lo posible, ya sé). En resumen, que en la variedad está el gusto y todo tiene sus ventajas, sólo hay que saber verlas y obtenerlas.

Por último, os quiero contar cómo mi hijo hizo su carta a los Sus Majestades de Oriente. Y os lo cuento como ejemplo de que su criterio de elección y de decisión también debe ser tenido en cuenta porque, en muchas ocasiones, nos sorprenderán con lo acertado de sus elecciones.

Comenzaré diciendo que mi peque aún no tiene tres añitos, pero tiene muy claras sus preferencias. Cogimos un “súper – mega – catálogo” de juguetes de unos conocidísimos almacenes a los que los Reyes Magos suelen acudir para surtirse de sus pedidos. Nos pusimos madre e hijo a hojear el catálogo página a página (claro está que no le enseñé las páginas con juegos de mayores porque no tenía sentido). Entonces, para mi sorpresa, él fue eligiendo los juguetes que les quería pedir a los Reyes siendo muy clarito en sus decisiones y haciendo una selección muy variada de la que resultó una lista de nada menos que once juguetes.

Me resultó muy gratificante ver cómo, de entre las páginas dedicadas a su Mickey Mouse del alma, eligió aquello que le interesaba realmente, pasando de otros juguetes que, aunque también eran de este personaje y adecuados para su edad, no le interesaban en absoluto.

Lo mejor es que, entre ellos, había juguetes de toda la vida, juguetes de los más modernos y otros a medio camino pero con sus dibujos preferidos como principal referente. Así que los Magos de Oriente harán lo posible por traer casi todo de parte de los distintos miembros de la familia, aunque también dejarán algo por el camino porque, amigos, ¡no conviene acostumbrarse desde pequeños a obtener absolutamente todo lo que uno quiere!

¡Feliz 2012 y que los Reyes Magos se porten tan bien como lo habéis hecho vosotros durante este último año!

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