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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

“Y los niños, ¿qué?”

Si hacemos un pequeño ejercicio de reflexión y somos realmente sinceros, ¿cuántas veces nos viene a la mente la imagen de un niño cuando hablamos en términos de salud mental? ¿No solemos más bien pensar en los típicos problemas de adultos, más aún ahora que la crisis ha agudizado algunos de ellos? Y, entonces, ¿actuamos debidamente ante esta realidad sobre la que apenas nos planteamos su existencia? La respuesta es no, pero tenemos que cambiar esto.
En alusión a las dos primeras cuestiones que he planteado, hace aproximadamente un mes, algunos medios de comunicación se hicieron eco de los resultados obtenidos en una investigación desarrollada por el profesor Atif Rahman, de la Universidad de Liverpool, la Alder Hey Children's NHS Foundation Trust y otros colaboradores. En sus conclusiones, aseguraban que los problemas de salud mental afectan de un 10 a un 20% de los niños y adolescentes en todo el mundo, aunque es especialmente vulnerable aquel que vive en países en desarrollo.

No obstante, la mayor dificultad no reside en la cantidad de niños y adolescentes que presentan estos problemas, que no olvidemos que sus efectos pueden perdurar toda la vida, sino en la falta de atención especializada a los mismos. Efectivamente, esta realidad es peor también en aquellos países que se encuentran en vías de desarrollo pero, planteándolo desde nuestro entorno más cercano, ¿cuántos servicios de salud mental especializados en infancia y adolescencia conocemos cada uno de nosotros?

Sí, ya sé que a nivel privado existen muchos profesionales de la psicología y de la psiquiatría que pueden atender estas problemáticas pero, ¿qué pasa con aquel que no tiene los recursos suficientes para poderse permitir un profesional de la red privada? Cuestión que adquiere aún más importancia en los tiempos económicos que estamos viviendo.

Así que quizá conviene que entre nuestras prioridades, al menos para los padres de familia, vayamos incluyendo la demanda de servicios especializados y de acceso gratuito para cubrir esta realidad que cada día se hace más patente. Para los autores del estudio mencionado anteriormente, “la promoción de la salud mental de niños y adolescentes es un reto en todo el mundo. La evidencia acumulada sugiere que las intervenciones tempranas pueden proporcionar salud a largo plazo y beneficios socioeconómicos mediante la prevención de la aparición de problemas de salud mental y el desarrollo de enfermedades crónicas”.

Pero, como último apunte, me gustaría sugerir a todos los que somos padres que estemos atentos a las conductas y emociones de nuestros hijos porque, de nada nos sirve tener un servicio de atención a su salud mental, si en casa escudamos todo comportamiento en lo consentido que está el niño o en que son cosas de la edad. Efectivamente, no debemos levantar la voz de alarma ante cualquier hecho puntual, pero sí tenemos la obligación de estar alerta sobre aquello que no consideremos “normal” en nuestros hijos. El primer cuidado de su salud mental empieza en casa, no lo olvidemos.

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