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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

Otros trastornos del estado de ánimo

Ya que la semana pasada os introduje en los trastornos del estado de ánimo cuando traté el tema del trastorno bipolar, me ha parecido conveniente hablar un poco más sobre otros de los problemas de afectan a nuestro ánimo de forma más frecuente, entre los que se encuentran la depresión y la distimia. Espero que sirva para aclarar algunas ideas.

El estado de ánimo se refiere a cualquier estado emocional prolongado que influye en la forma de ser y en la actividad diaria de una persona. Por lo tanto, podemos decir que los trastornos del estado de ánimo hacen referencia a una alteración de lo afectivo, del humor. Concretamente a cuando nuestros sentimientos (emociones) interfieren de forma significativa en nuestro funcionamiento vital.

Los trastornos depresivos constituyen uno de los problemas psicológicos más relevantes en la sociedad actual con una gran repercusión clínica, provocando que las personas busquen atención psicológica para estos trastornos más comúnmente que para el resto.

Algunos de los síntomas característicos de los trastornos depresivos son los que se indican a continuación:

- Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi cada día.

- Disminución acusada del interés o de la capacidad de disfrutar de actividades de las que anteriormente sí se disfrutaba.

- Pérdida o aumento de peso sin un motivo objetivo, o pérdida o aumento del apetito.

- Problemas relacionados con el sueño, pudiendo aparecer insomnio o hipersomnia.

- Pérdida de energía.

- Sentimientos de inutilidad o de culpa inapropiados, que no se corresponden con la realidad objetiva.

- Disminución de la capacidad de concentración, de la toma de decisiones.

- Pensamientos de suicidio.

La depresión es un trastorno que se caracteriza por sentimientos de tristeza, desilusión y desesperación. Siendo así, cuando hablamos de trastorno depresivo mayor, nos referimos a aquel que se caracteriza por un estado de ánimo depresivo o pérdida o de interés o de la capacidad para disfrutar, acompañados por varios síntomas depresivos.

Por otro lado, la distimia es un trastorno del estado de ánimo con síntomas similares a la depresión, pero más leves y más duraderos que en la depresión clínica. Para ser diagnosticado este trastorno los síntomas han de estar presentes por lo menos dos años. Es un trastorno menos incapacitante que el trastorno depresivo mayor.

Para ayudarnos a entender mejor el funcionamiento de la estos trastorno, podemos seguir el €œModelo Cognitivo de la Depresión€, según el cual no son los acontecimientos en sí mismos los que provocan depresión en las personas sino el modo en el que éstas interpretan dichos acontecimientos (Beck, 1976; Beck, Rush, Shaw y Emery, 1979).

De esta manera las cogniciones, los pensamientos, se convierten en el elemento determinante de las emociones y conductas de las personas. Estas cogniciones son específicas para cada trastorno emocional, el cual puede distinguirse por la forma y el contenido de los pensamientos. En el caso de la depresión, las cogniciones específicas serían de carácter absolutista y versarían sobre temas de pérdida, privación, fracaso e inadecuación personal, etc. (Beck y Clark, 1988).

El modelo cognitivo de la depresión considera, por tanto, que la principal alteración en la depresión está en el procesamiento de la información. Es decir, durante la depresión están activados determinados esquemas o formas de percibir e interpretar la realidad que la favorecen. Estos esquemas suelen adquirirse durante la infancia a través de las experiencias y modelos educativos de la persona, pero pueden permanecer inactivos durante mucho tiempo y volver a activarse cuando la persona se encuentra con situaciones estresantes similares a aquellas en que se formaron. De esta manera, estos esquemas activados durante la depresión llegan a ser predominantes, favoreciendo la percepción y el recuerdo de los estímulos congruentes con ellos.

El contenido de los esquemas depresivos está formado por €œLa Tríada Cognitiva€, es decir, €œLa visión negativa de sí mismo, del mundo y del futuro€. Así, la persona con depresión está convencida de que las cosas son tan negativas como las ve, como las siente. Sin embargo, la realidad objetiva no es así.

Desde el modelo cognitivo, la labor del psicólogo consiste enseñar al paciente a identificar y modificar las cogniciones desadaptativas que le producen emociones y conductas contraproducentes. La forma más poderosa de modificar esas cogniciones es contrastarlas con la realidad empírica a través de diferentes técnicas cognitivas y conductuales.

Para más información, no dudéis en contactar con nosotros en info@algazarapsicologia.es o en visitar la web www.algazarapsicologia.es. Feliz semana.

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