Silueta alberto arija original

Arija Station

Alberto Arija

UNA CARTA EN EL BUZÓN DE LA ESTACIÓN

Esta es una estación. Un lugar donde la gente llega o se marcha, pero no se queda. Donde se tiene el tiempo justo para decir "adiós" o "tenía ganas de verte". Ese sitio en el que se mira el reloj con ansiedad porque se agota el tiempo con quien se marcha o no termina de llegar el que esperamos. 

 

Las paredes de las estaciones quedan impregnadas de sentimientos. Son los únicos que permanecen para siempre atrapados como fantasmas. Esta estación es uno de esos sitios donde lo que importa  es lo que uno experimenta por dentro cuando va o viene, cuando se apea en ella o la transita para partir a otro lugar. Si el lector pensó por un momento que esto va a ser el álbum de mis fotos turísticas se equivoca. Aqui lo importante es lo que uno alcanza a mirar por dentro, independientemente del lugar en que se encuentre cuando siente, es decir, cuando está vivo.

 

Mi hija mayor se llama Beatríz y hoy cumple treinta años. 

He paseado por la Avenida de Mayo y te he recordado. Ahora daría algo por ir a tu lado a pasear estas calles tan distintas a las que hemos transitado. Te tomaría del brazo y nos iríamos a caminar sin prisa por Buenos Aires. Hoy hace treinta años que la vida me sorprendió con uno de los regalos más hermosos: tu mirada. Sigue nítida en mi memoria la sensación que experimenté la primera vez que nuestros ojos coincidieron. Es difícil definirlo porque seguramente no hay explicación ninguna. Trasciende a nosotros mismos y va mucho más allá de lo comprensible. Pero allí estabas. Ahora que los años nos dan perspectiva, las imágenes se suceden a cámara lenta en mi cabeza, desde aquella niña despierta, vivaracha y alegre que fuiste hasta la mujer en la que te has convertido: serena, reposada y solidaria.

 

Me siento en la Plaza del Congreso mientras pienso lo lejos que quedan aquellos días en los que apenas medías dos palmos y trepabas hasta mis hombros o nos íbamos de viaje por cualquier parte y te llevaba sentada en ellos para que lo miraras todo con la curiosidad de quien acaba de llegar a un sitio y todo es nuevo. Desde aquella habitación con tu canasta de basket colgada en la pared hasta tu emplazamiento actual en Londres hemos transitado un largo camino en el que se han alternado luces y sombras, días de sol y de tormenta.

 

Quiero aprovechar nuestro paseo imaginario para contarte que te admiro. Que afortunadamente la vida demuestra que los hijos son mejores que los padres. Que aprendo de tu naturalidad y tu forma de ver las cosas. Que experimento un orgullo íntimo por lo que haces y por tu lucha cotidiana por salir adelante en un mundo difícil. Finalmente te has decantado por un trabajo que consiste en ayudar a los demás y eso te hace alguien especial. Te gustaría la luz de esta plaza donde ocurren cosas importantes en este país. Te llamaría la atención el murmullo de los coches, mezclado con los gritos de los niños y el olor de las masas. Buenos Aires huele a medialunas, a pizza y empanadas y también a pan reciente. En ninguna parte verás tantos lugares donde puedas comer algo amasado como aquí.

 

Te pediré algo: no pierdas nunca esa sonrisa eterna que te hace tan hermosa. No dejes nunca que el tiempo te venza ni que te impida perseguir tus sueños. No escatimes ilusión en todo lo que inicies, ni te rindas, ni entregues tus armas. No dejes de pelear en ninguna batalla a la que la vida te rete y, si tienes que retirarte de ella, considéralo una derrota, pero nunca te des por vencida. Mira siempre adelante con optimismo y piensa que todo lo que te ocurre es un aprendizaje, una evolución necesaria para ser mejor. Busca, busca, busca. Jamás pienses que ya tienes suficiente, porque solo es suficiente en la última hora de nuestra vida. Y piensa que hasta ese momento siempre puedes cambiar de opinión.

 

Hoy brindaré por ti con vino de Mendoza. Recordaré tantas cosas que vivimos juntos cuando todo era nuevo para ambos: el mundo para ti y para mi ser padre. Te quiero y te respeto. De entre tanta gente que hay en el mundo, yo he tenido el privilegio de ser tu padre. Feliz cumpleaños!

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