Silueta alberto arija original

Arija Station

Alberto Arija

PAN Y TEATRO: CELEBRAR LA VIDA

Hay lugares a los que se vuelve del mismo modo que, después de los años, recorres el barrio donde creciste. Todo continúa igual. Los mismos aromas en el aire, los sonidos familiares y esos rincones que, de puro aprendidos, te demuestran que hay cosas que no cambian, que se quedaron quietas esperando tu vuelta para volver a vivir los detalles que te hicieron feliz en otro tiempo. En el Boedo porteño del tango hay un lugar así en el que cada vez que asomo me desborda una oleada de evocaciones. Reconozco la miradas y disfruto de cada abrazo de afecto. Vuelvo a levantar mi copa junto con las de los demás alrededor de una mesa y todos cumplimos el rito más hermoso: celebrar la vida.

Al girar desde la Avenida de la Plata para tomar Las Casas, justo en la esquina donde estaba el fondo sur del Estadio del San Lorenzo de Almagro y que ahora ocupa un Carrefour, ya solo queda una cuadra para llegar a Pan y Teatro. Lo sabes porque llega en el aire el sonido del piano del maestro Dubinsky, un viejo músico de gesto inerte que no interrumpiría su partitura aunque en el local la emprendieran a disparos. Dubinsky va de “Candilejas” a “Imagine”, pasando por supuesto por todos los clásicos del tango con la maestría de quien hizo de las teclas blancas y negras su ministerio. En la calle, a pocos metros, ya se atisba entre la enredadera que cubre la casa y sirve de sombra al jardín adyacente el movimiento de platos y mozos de un lado para otro, con la parsimonia y la ritualidad de los que saben que no hay ninguna prisa.

 

Pan y Teatro es una aventura de Germinal Marín y de Antonia, su madre, quien a los ochenta y cinco a punto de cumplir sigue entre fogones y elabora gran parte de las recetas que llegan a la mesa con la contundencia de lo simple, de lo sencillo, que no es sinónimo de mediocre, sino todo lo contrario. Al entrar al bodegón más bohemio de Buenos Aires la encuentras sentada ante una de las mesas de madera doblando servilletas de hilo como el de antes, o entretenida en la elaboración de algún postre con las mermeladas, compotas y dulces que ella misma elabora en Mendoza, la ciudad donde falleció. Sí. Antonia afirma haber fallecido en Mendoza, donde vivió con su marido y vio crecer a sus hijos y volvió a nacer en Buenos Aires, en la compañía de uno de ellos, Germinal, a través del cual se dio cuenta de que era farandulera y bohemia.

 

La gran ventana por donde pasan los platos desde la cocina permite vislumbrar el sancta sanctorum donde cotidianamente tiene lugar el milagro de la alquimia y la transformación de materia en alimento. Allí, Germinal convierte la cocina en arte, o sale para llenar las paredes de pinturas que expresan su idea de que lo verdaderamente importante es simple y lo que al final nos llega al corazón es lo sencillo. Flaco, despierto, con mirada de ave rapaz que atisba todo para aspirarlo todo, tiene la conversación fácil y fluida y mueve las manos tratando de amasar en el aire el pan de las ideas. Sentarse a su mesa es contemplar el paso de una procesión de platos que fusionan lo mendocino con lo italiano, con una pincelada de español por acá y una pizca de cosecha propia por allá. Hace más de veinticinco años que en la esquina de Las Casas con Muñiz hace que la gente vuelva una y otra vez para sentir cómo es posible volver a lo simple, frente a una mesa de madera en un lugar donde no existen las tarjetas de crédito y se huye de la etiqueta de los lugares snobs. Sentado junto a la ventana observo el jardín exterior y me engaño pensando que estoy en un pueblecito de la Toscana, fuera del ruido y la prisa de la gran ciudad.

 

Dubinsky toca su piano sin levantar la mirada del teclado. Recorre las teclas con sus manos y llena el aire de notas que se mezclan con el sonido de los platos y los cubiertos al apurar la comida. Es imposible dejar de canturrear a su ritmo o entornar los ojos y recordar que hubo un tiempo en el que las cosas eran mucho más fáciles, cuando el mundo se extendía apenas cuatro manzanas de tu casa. 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: