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Andadas

Celia Sierra Moreno

Madrid, la gran desconocida

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La semana pasada estuve en Madrid disfrutando del concierto que mi amado Alejandro Sanz dio en el Palacio de los Deportes de la Comunidad. Fui en el coche con unos amigos y nos metimos por el centro de la ciudad hasta llegar al parking de Goya. Cada vez que parábamos en algún semáforo no podía dejar de contemplar los maravillosos edificios de Gran Vía y el buen rollo que se palpaba por las calles. Por eso, hoy nuestras andadas nos van a llevar a recorrer Madrid, la gran desconocida.

La estoy denominando así porque creo que no la conocemos lo suficiente. ¡Ojo! Yo, la primera. Muchas veces nos empeñamos en conocer las grandes ciudades del mundo como Nueva York, París o Londres y nos olvidamos de lo que tenemos en casa, de la maravillosa Madrid que poco tiene que envidiar a ninguna otra capital del mundo.

 

Para muchos Madrid es una ciudad de paso, de compras, de musicales o de teatros. Pero Madrid esconde mucho más.

 

No hace mucho hice una excursión a la capital. Una excursión de esas que no preparas pero que al final disfrutas como si llevaras meses preparándola. Comenzamos la visita en el Museo Reina Sofía. ¿Por qué? Pues yo que sé… había una exposición de Dalí y mi acompañante no había visto nunca el Guernica. Y realmente uno tiene que ver ese cuadro aunque sea una vez en la vida… La exposición… sin más… yo había visto casi toda su obra en la casa-museo de Figueras, pero sólo por ver los cuadros de La Ascensión de Cristo y Muchacha en la ventana, ya me mereció la pena pagar la entrada.

 

 

La elección fue el Reina Sofía, pero podríamos haber ido al Thyssen a ver ese cuadro de Venecia pintado por Canaletto que yo podría estar contemplando más de seis horas seguidas; o al museo del Prado para deleitarnos con cualquiera de las obras maravillosas que hay en sus salas. Nos teníamos que decantar por uno así que cualquiera de los otros dos se quedarán para próximas excursiones a la capital. Cuando salimos de ver la obra de Dalí era la hora de comer… no hay mejor manera de disfrutar Madrid que comiendo en el barrio de La Latina. ¡En cualquiera de sus tabernas se pueden degustar unos platos más que buenos!

 

Cerca de allí, está el mercado de San Miguel, un antiguo mercado reconvertido en un auténtico templo de la gastronomía. En sus puestos se pueden probar numerosos pinchos elaborados que hacen la boca agua. En serio, si pasáis cerca, no dudéis en entrar que os va a encantar.

Y hay un sitio en el centro de Madrid por el que yo siento verdadera debilidad: Tartufo. Se encuentra en la Plaza de Santa Ana y su carta es amplia y variada. Me encanta comer en este sitio por el lugar y por la ubicación. Y porque me da muy buen rollo tomarme una caña en su terraza.

 

Siempre que voy a Madrid entro en Fnac. No puedo evitarlo. Es casi tan obligatorio como cenar en el Vips… así que para no variar entramos en ese paraíso de los libros (yo sólo voy a la zona libros) y luego entramos en una iglesia que me encantó. Está en la calle del Carmen y había pasado por su puerta miles de veces pero nunca había entrado. Esa vez lo hice. Y salí maravillada por la imagen de la Virgen del Carmen que hay allí. Mi madre es muy devota de esa virgen por lo que supongo que por eso sentí un gustillo especial al verla.

Y después fuimos paseando por la plaza de la Opera, hasta llegar al Palacio Real. Pasamos por la puerta del monasterio de las Descalzas reales pero nos quedamos con las ganas de entrar porque estaba cerrado. No entiendo que cierren a las 6, ¡parce que estamos en Europa!! Así que ya tengo otra excusa para realizar otra escapada a los madriles.

 

El Palacio Real me encanta. Me parece maravilloso. Hace muchos años que no entro, quizás desde que iba al instituto… pero solo con verlo desde la Plaza de Oriente se me dibuja una sonrisa y mi mente empieza a divagar sobre cómo sería la vida en él cuando la monarquía española estaba en auge. Cuando no había yernos ladrones ni se cazaban elefantes de extranjis.

Bueno, que me voy del tema… Que la Plaza de Oriente me parece un pulmón a tener en cuenta dentro de la urbe. Allí la gente corre, respira, pasea, come helados… no sé, distinto al bullicio de las grandes avenidas. Es lo bueno de Madrid: tenerlo todo (o no tener nada, como diría Gómez de la Serna).

 

Y si hablamos de grandes avenidas tenemos que hablar de Gran Vía. Me encanta recorrerla de arriba abajo. Las luces de los teatros, las cafeterías, las tiendas. Una mini quinta avenida con toques de Broadway. Me encanta. El día de la excursión que os cuento en las andadas de hoy entramos a ver el Rey León. ¡Sin Palabras! Ahí lo dejo.

 

Y finalmente, cena en el Vips, ya os lo he dicho antes. Puedo haber ido a comprar, a ver una película, a celebrar que España ha ganado la Eurocopa… siempre, siempre termino cenando en el Vips. Sé que no es el mejor restaurante que existe pero a mí me encantan sus sándwiches. ¡Y los nachos!

Se me quedan mil cosas en el tintero que merecen la pena ser visitadas en Madrid: la Puerta de Alcalá, Cibeles, Neptuno, el parque del Retiro, la Biblioteca Nacional, el Jardín Botánico… Uf! Hay tantas cosas que ver en Madrid que deberíamos organizar una excursión al menos una vez al mes, ¿no os apetece?

 

Bueno andantes, me despido por hoy. Que vuestras andadas de estos días os lleven a lugares frescos y resguardados. ¡Hasta el próximo viaje!

Comentarios

Julia 05/07/2013 23:03 #1
Mira que me gustan tus andadas.... pero la que has hecho hoy de mi ciudad natal ¡¡¡¡me encanta¡¡¡ quizas porque, aunque me gustaria mucho conocer todos esos sitios de los que nos hablas, para mi esta ciudad es la mas bonita del mundo y como a ti me gusta descubrir sus maravillsos rincones. Gracias, y un beso corazon.

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