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Andadas

Celia Sierra Moreno

Carnaval de Venecia: un cuadro de Canaletto y la historia de una máscara

Para algunas de las fans de Cincuenta Sombras de Grey, al hablar de un baile de máscaras pensarán en alguno de los pasajes del segundo libro… pero nada más lejos de la realidad. Comienza febrero, el mes del carnaval por excelencia. Y si febrero es el mes, Venecia es la ciudad.

 

El carnaval de Venecia es, quizás, el más antiguo del mundo. Su tradición se remonta al siglo XI pero no se declaró festividad pública hasta el siglo XIII.

 

Meted abrigo en la maleta, porque os garantizo que hará frío. ¿Lo tenéis ya? Pues despegamos.

 

El ruido del vaporetto (el taxi veneciano) y el peculiar olor de la ciudad se meten en mis entrañas y provocan un extraño cosquilleo en mi interior. Y cuando por fin el barco toma la curva, entra en La Laguna y veo Venecia que se extiende ante mí, la miro ensimismada y me relajo. Tengo la sensación de haber cumplido un sueño. Y ciertamente así es.

 

Venecia es la ciudad de la historia, de los palacios. De guapos hombres que susurran palabras de amor al oído. De mercaderes que venden sedas y especias, de artesanos que tallan una máscara mientras silban una antigua melodía. Esa máscara que lucirá aquel que no quiera ser reconocido. Aquel que quiera convertirse en alguien sin rostro…solo una voz.

 

El carnaval fue durante siglos una vía de escape que tomaban los venecianos para evadirse del gran control del gobierno y alcanzó su máximo apogeo durante el siglo XVIII. Mientras el ejército de Napoleón ocupó la ciudad, el miedo a las conspiraciones hizo que la fiesta quedara prohibida y no fue hasta 1979 cuando se recuperó el carnaval.

 

Pasear por las calles y los canales de Venecia en esta época es trasladarte en el tiempo y encontrarte dentro de un cuadro de Canaletto. La gente se disfraza y sale a la calle sólo pasear y a hacerse fotos. Los desfiles no siempre son organizados y las fiestas privadas y bailes de máscaras suelen ser muy caros. Demasiado para los que viajamos en low cost y ligeros de equipaje.

 

No puedo dejar de mirar a mí alrededor y maravillarme con la gente que pasa por mi lado. Me encantan los trajes que llevan puestos, el porte con el que los llevan… pero hay algo que me apasiona realmente: las máscaras. Quiero saber su origen, de qué se hacen, quién las fabrica…

 

Desde luego, no tengo mucho de introvertida y cuando quiero saber una cosa, la pregunto. No me importa donde esté ni que no sepa hablar italiano. Llego a una estrecha calle en la que sólo se escuchan gatos. Si fuera una persona miedosa saldría corriendo… Soy una persona miedosa, ¿por qué no estoy corriendo?

 

Caigo por fin en la calle que estaba buscando. La calle donde decenas de artesanos trabajan a la puerta de sus tiendas con pinceles, pegamentos, pan de oro… dando vida a un trozo inerte de arcilla.

 

Me acerco a uno y le pregunto por su trabajo. Levanta su mirada hacia mí y sonríe como si verdaderamente estuviera encantado de explicarme lo que hace. “Siéntate”, me dice. “Te voy a contar una historia”.

 

Y me descubre que cada máscara veneciana es un artículo único y auténtico. “Las máscaras han sido usadas en Venize desde la Antigüedad”, comenta con un acento tan marcado que hace que prácticamente me derrita al escucharle. “Se utilizaban ante todo para mantener a todos los ciudadanos en igualdad de condiciones. Y no sólo en carnaval, sino durante todo el año. Con el rostro cubierto por una de estas –me muestra orgulloso su trabajo- todos los ciudadanos eran iguales. Espías e inquisidores podían interactuar con el resto de la gente sin temor a que su verdadera identidad se descubriera. Sin embargo, muchos aprovecharon la situación y durante la República convirtieron a Venecia en un lugar de lujo y decadencia moral que llevaron a la prohibición del uso de máscaras en la vida cotidiana. Su exhibición quedó limitada a tres meses al año a partir del 26 de diciembre. Ese es el verdadero carnaval, la celebración previa a la cuaresma.

 

Hoy, las máscaras sólo sirven como complemento de bailarines o para deslumbrar a los turistas. Sin embargo, todas ellas esconden la rica historia italiana…”.

 

He estado tan metida en la historia que no me he dado cuenta del tiempo que ha pasado… ha debido ser mucho porque el molde que apenas empezaba a ser decorado cuando me senté es ahora casi una pieza de museo. La miro y remiro y determino que tiene que ser para mí y no importa lo que me cueste. Simplemente tengo la certeza de que cada vez que la mire recordaré el carnaval en el que descubrí que todo objeto tiene su origen… ;).

Comentarios

L.López 22/02/2013 12:33 #1
Me parecen interesantes tus blogs, en los que intentas transportar a la gente a otros lugares sin moverse de casa, y reconozco tu esfuerzo. Me han interesado porque de casualidad he visto tu nombre, y fui compañera tuya de insti, con lo cual, no he dudado en comenzar a leerlos. Pero como recomendación, nunca vinculante, te aconsejo que profundices más en tradiciones no tan típicas, ya que el Carnaval de Venecia, muy conocido y reconocido mundialmente, es bueno, pero no es el mejor que hay en Italia. Estando allí descubrí que el mejor era de Viareggio, un pueblecito marítimo de la Toscana, donde los Carnavales duran todo un mes y son realmente impresionantes! Invito a que los descubráis, y Celia, con lo bien que redactas en este blog, nos cuentes tu "viaje" hasta el Carnaval del mar. Venecia tiene la fama, pero te aseguro que Viareggio te sorprendería mucho. Gracias por acercanos lugares que todavía no llegamos a conocer.

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