Silueta original

Abriendo alamedas

Hugo Crespo

Quemar las naves

El actual ciclo electoral en el que nos vemos inmersos y que concluirá con las elecciones generales de finales de 2015 determinará el futuro del país: ruptura democrática o continuismo.

      El ciclo electoral que empezó en las europeas de este año concluirá con las elecciones generales de finales de 2015; entre medias, se celebrarán las municipales y autonómicas. Lo que suceda de aquí a un año, hasta esas elecciones generales, resultará determinante para el futuro del país y para el devenir de sus gentes. A pesar de tener muchas dudas y muy pocas certezas, sabemos, seguro, que el régimen del 78 está dando sus últimos coletazos.

 

      La crisis de régimen es un hecho, lo saben las fuerzas progresistas pero también lo saben las élites que nos gobiernan. Por eso no podemos pensar que «cuanto peor, mejor», ni tampoco esperar que a un régimen corrupto le sucederá, como por arte de magia, un régimen limpio y democrático. El cambio, si de verdad llega, será porque lo traiga el pueblo. Nadie va a regalar nada.

 

      Una de las incógnitas más importantes que están por despejar es si la alternativa llega a tiempo. Sabemos que la alternancia, con el nuevo viejo PSOE de Pedro Sánchez está preparada. Hay alternativa y son posibles otras políticas, pero hasta que la gente no las asuma como propias no habrá cambio posible. De nada sirve tener las respuestas si nadie quiere oírlas.

 

   Si triunfa el proceso constituyente en clave conservadora que ya está en marcha, revertirlo será muy difícil. Tenemos que tener muy claro lo que nos jugamos y lo que queremos en este ciclo histórico que se abre. Existe la posibilidad de que cambie todo para que no cambie nada, pero también es posible cambiarlo todo. Ganar, como medio y no como fin en sí mismo, debe suponer quemar las naves, abolir "para siempre/ la libertad de preferir lo injusto".

 

 

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