Silueta original

Abriendo alamedas

Hugo Crespo

La gran coalición

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El fin del expolio en nuestro país pasa por una ruptura democrática cuyo eje vertebrador sea recuperar la soberanía, democratizar la economía y garantizar los derechos sociales que aseguren unas condiciones materiales de vida dignas para nuestro pueblo.

            La baja calidad de nuestra democracia tiene que ver con quién detenta el poder real en nuestro país. A los grandes poderes económicos y financieros les salió casi gratis la transición de un régimen dictatorial a uno democrático, teniendo que transigir en garantizar una serie de derechos sociales que aseguraran un mínimo las condiciones materiales de vida de la gente para conservar su estructura de poder intacta. Esos derechos, erosionados antes de la crisis por las políticas de PP y PSOE —privatizaciones de empresas públicas, reforma del artículo 135 de la CE, bajadas de impuestos a los más ricos, etc. —, son los que les sobran a esa élite extractiva, que en connivencia con el poder político, está desmontando el Estado de “medioestar” que teníamos en nuestro país.

 

            Las reformas laborales llevadas a cabo por PP y PSOE son la constatación de esa connivencia entre poder político y poder económico y financiero; antaño sinónimo de conquistas de los trabajadores, ahora las reformas laborales son sinónimo de pérdida de derechos y de legislaciones regresivas. En esto, la diferencia entre PP y PSOE es de grado: el PSOE, con sus políticas, allanó el camino al PP. Eso sí, cuando el PSOE aprobó su reforma laboral el PP votó en contra, y viceversa cuando el PP hizo lo propio con la suya. Exactamente igual que con los desahucios y con otros tantos temas, en los que PP y PSOE están de acuerdo. La escenificación de desacuerdos es eso, teatro, y cada vez de peor calidad.

 

            La quiebra del proyecto neoliberal, la crisis económica y política, han derivado en una crisis de representación que, en última instancia, ha afectado a todas las instituciones del Estado; no es sólo una crisis económica lo que vivimos, sino una crisis del régimen. No es de extrañar que en algunas encuestas como la última de Metroscopia la suma de PP y PSOE no llegue al 40%. Es en estos momentos cuando urge un nuevo proyecto de país que rompa con los poderes dominantes y que sea capaz de articular una mayoría social de cambio en torno a la soberanía nacional y popular y a los derechos sociales.

Comentarios

Salmantino en el exilio .. 10/02/2015 17:43 #1
Si nuestro desprecio por lo social , nos lleva a la ceguara de ignorar el lamentable estado de postración de grandes capas de conciudadanos la confrontación esta garantizada ... y la violencia solo engendra vilolencia

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