Silueta original

Abriendo alamedas

Hugo Crespo

La doctrina del shock

Frente al intento de las élites de aprovechar la crisis para aplicar sus políticas y hacerlas irreversibles, está la labor  del pueblo de democratizar la economía y la política para impedirlo.

      La crisis que vivimos nos ha permitido analizar más a fondo cómo y quién construye en nuestras sociedades occidentales el imaginario colectivo de lo que es una vida. Naomi Klain, en su libro “La doctrina del shock”, estudia cómo las élites políticas y económicas que parasitan nuestros estados utilizan el miedo, la incertidumbre ante el futuro, como una herramienta para aplicar las políticas económicas que consolidan el saqueo y el expolio de lo público. La síntesis de esto es lo que decía el economista neoliberal, Milton Friedman, sobre la táctica del capitalismo contemporáneo: “que lo políticamente imposible se vuelva en políticamente inevitable”

 

      Los mal llamados ajustes y la política de austeridad que aplica el Gobierno son implementados gracias a la perplejidad en la que vive, o vivía, una buena parte de la población española. Si el relato que nos había contado, sobre el que se sustentaba buena parte de la legitimidad de este régimen, tenía que ver con que éste garantizaba unas condiciones materiales de vida dignas, la crisis se lo ha llevado por delante. Hoy nuestros derechos sociales no están garantizados, se ha roto el pacto social.

 

      Antes de la crisis también existía precariedad, incertidumbre y miedo, pero más mal que bien, con el acceso al crédito fácil, se seguían garantizando una serie de derechos sociales para una parte de la ciudadanía, como el de acceso a una vivienda. Al ya tan manido “habéis vivido por encima de vuestras posibilidades”, el poder constituido ha emitido y emite otros mensajes con el objetivo de meter miedo a la ciudadanía e instrumentalizar dicho miedo para perpetuarse en el poder y hacer sus políticas de latrocinio irreversibles.

 

      El miedo a la pobreza, a los inmigrantes, la ciudad como espacio hostil… todo ello reforzado por toda una producción mediática, consolida esos miedos al servicio de los intereses de una minoría. Ahora que se abre la oportunidad a un cambio político, a una ruptura con lo anterior, es cuando se intensifican los mensajes del odio y del miedo: todo es ETA, España se rompe, mejor cobrar 400 euros a estar en paro… Frente al vaciamiento de la democracia y la política del miedo, hay que organizar la rabia para defender la alegría.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: