Silueta original

Abriendo alamedas

Hugo Crespo

Desborde democrático

Es necesario un proyecto estructurado de manera horizontal y plural que englobe, con efecto multiplicador, a los distintos actores políticos ya existentes en un nuevo sujeto político para devolver la democracia y la soberanía a nuestro país.
 

            La encrucijada en la que se encuentra la izquierda transformadora en nuestro país no tiene nada que ver con un debate generacional, de necesidad de rostros más jóvenes, sino de formas y modelos de hacer y entender la política. La ruptura democrática con el Régimen del 78 sólo será posible si previamente existe un desborde democrático, y la única manera de conseguirlo es mediante un proyecto estructurado de manera horizontal y plural que englobe, con efecto multiplicador, a los distintos actores políticos ya existentes en un nuevo sujeto político.


            El proceso de conformación de este sujeto político (algunos ya lo llaman 'polo democrático') que luche por establecer un nuevo horizonte de época en nuestro país no es sólo una cuestion de sumar lo que ya hay, sino de utilizar lo que ya tenemos para multiplicar. Eso no llevaría, como señalan algunos, a la disolución o pérdida de identidad de las organizaciones que participen en ese nuevo sujeto político. Lo que traería el desastre a esas organizaciones sería quedarse reducidas a mera marca electoral, a reducto de unos pocos.


            Una propuesta político-electoral que aspire a cambiar el marco actual de las cosas también tiene que usar un nuevo lenguaje, articulando un nuevo discurso capaz de conectar con la mayoría social. Ese nuevo discurso pasa por un nuevo enmarcado, sustituyendo el eje izquierda-derecha por el de democracia-oligarquía y arriba-abajo. Como bien dice Raimundo Viejo Viñas en su artículo "Cambiar la gramática política", un proyecto emancipador pasa necesariamente por un cambio discursivo que algunas fuerzas políticas como Podemos han puesto sobre la mesa.


            El 15-M supuso una ruptura cultural de onda larga con las maneras de hacer política hegemónicas hasta entonces, quien no haya entendido esto sustenta sus análisis en la nada. Que la Cultura de la Transición esté en crisis significa que también está en crisis la forma de hacer política. Guanyem Barcelona y los distintos Ganemos surgidos a lo largo del Estado en un corto periodo de tiempo evidencian que todo aquel que se quede fuera de estos nuevos procesos -fruto de esta onda larga del 15-M- o intente tutelarlos, está condenado a ser una fuerza política residual, anecdótica. No es hora de convertirse en guardianes de las esencias o de hacer patriotismo de partido, es la hora de ganar.

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