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A través del Cine

Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

San Sebastián – Día 4

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A día de hoy ya puedo decir que la decisión del Jurado será difícil. No hay ninguna película que sea una joya indiscutible y que consiga la unanimidad de las opiniones. Sin embargo la jornada de hoy ha sorprendido precisamente por una película española, aunque la realmente protagonista ha sido la esperada Gravity, del director mejicano Alfonso Cuarón. De Sección Oficial se ha proyectado en primer lugar Oktober November del austriaco Götz Spielmann. Trata de una famosa actriz de cine que vuelve al pueblo donde se crió a pasar un tiempo con su hermana y su padre anciano. Esta vuelta recrea la vida pasada sobre los éxitos y fracasos postreros, con lo que las hermanas chocan y se enfrentan, y se unen después por la causa común de su padre enfermo. Tiene algunos elementos interesantes, como la problemática de la muerte, pero ese tipo de muerte angustiosa, más para los que la contemplan que para quien la padece (la hija actriz, triunfadora en la vida, imagina y sueña con un pez fuera del agua luchando por sobrevivir, símbolo del padre siendo arrastrado por la muerte). El viejo antes de yacer definitivamente en cama es consciente de su situación y su conversación va dirigida hacia este asunto, y del mismo modo arrastra así al film acompañado de algunos líos amorosos y las discusiones de las hermanas. Pero el guión no termina de funcionar, es cansino y vacío en lo que pretende transmitir, lo cual ni siquiera está muy claro.

 

Casi más interés está teniendo la sección Perlas, que acoge admirablemente los éxitos de la pasada edición de Cannes. Por su parte, la película que dio la bienvenida al Festival de Venecia, Gravity, ha causado sensación hoy en San Sebastián. Muchos años ha llevado a los hermanos Cuarón llevar a cabo este proyecto, y el resultado es la mejor película que se ha proyectado hasta el momento en la 61ª edición de Zinemaldia. Así lo confirman los aplausos y vítores de los críticos y periodistas acreditados en el Teatro Victoria Eugenia, y las conversaciones interminables sobre el film. Gravity es una película apoteósica. Verla en pantalla grande y en 3D (y sin doblar, por qué negarlo) es una experiencia única e irrepetible (la segunda vez no será igual que la primera…).

 

El argumento es sencillo: los personajes de Sandra Bullock y George Clooney, junto con el resto de la tripulación, sufren un accidente en la base espacial provocado por materiales flotando a la deriva alrededor de la Tierra. A partir de ahí la historia es pura adrenalina: nos mantiene casi sin gravedad sobre las butacas, tal es la sensación que provocan los constantes giros, el incesante contraste del vacío cósmico frente a la bola brillante y colorida que se presenta como único lugar seguro en medio de la absoluta inmensidad (“ese pequeño punto azul pálido” que diría Carl Sagan hablando de nuestro planeta). Gravity habla sobre la voluntad, la esperanza y la lucha por la supervivencia. No falta alguna referencia a 2001: una odisea en el espacio (la postura fetal de la protagonista), una escena ilusoria que introduce el humor para dar un respiro a toda la tensión acumulada, ni un plano precioso en sí mismo que podría servir de metáfora a tantas cosas: el astronauta flotando a la deriva alejándose lentamente y mientras ya no queda ninguna referencia espacial para orientarse. No existe más sitio aquí para más detalles, pero habría mucho más que decir sobre esta maravilla del cine contemporáneo

 

Por último, la segunda película española de la Sección Oficial es el último trabajo de David Trueba (Obra maestra, Madrid 1987). Acostumbrado a hacer un cine sencillo pero insistente y propio, Vivir es fácil con los ojos cerrados llega a una gran madurez en cuanto a la dirección. Esta especie de road movie funciona muy bien, combina una vez más el humor agrio pero con grandes esperanzas e ilusiones, además de un guiño a la juventud (aquella de los años sesenta pero que nos sirve hoy) de que no hay que tener miedo pese a los tiempos adversos. Javier Cámara otorga un cariz único en la interpretación de este papel, y el resultado final es el de una película bella, llena de emoción, narrada con sencillez, sin grandes pretensiones pero que despierta simpatía. Y tal ha sido la sorpresa (si todo sigue así, la siguiente película española del certamen, La herida, ¿también despertará furor?) que la sala entera ha reído a carcajada limpia y celebrado frenéticamente con aplausos nada más aparecer los títulos de crédito. La lucha por los premios se pone interesante, sobre todo en días redondos como hoy con ese tipo de cine que llega al alma.

Comentarios

J L.C. 24/09/2013 20:27 #1
Tal como lo describe el articulista me han dado ganas de ver Gravity y soñar con un futuro de la humanidad, ( creo que aún ya no muy lejano ), que sin duda también está en el espacio interestelar.

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