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A través del Cine

Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

San Sebastián 2014 – Días 6-7

Mia Hansen-Løve hizo su debut en el largometraje con Tout est pardonné (2007), a la que siguieron Le père de mes enfants (2009) y Un amour de jeunesse (2011). Sus historias familiares, dramas cotidianos, la construcción de las historias de manera naturalista y con un ritmo lineal, le han hecho generar un estilo propio, sencillo pero eficaz y tremendamente emotivo. En Eden vuelve a utilizar las elipsis para contemplar unos veinte años de un grupo de amigos que se dedican a la música electrónica. Paul, tras un largo camino, logra introducirse en un estilo musical, el garage, y junto con un amigo montan un dúo para tocar en discotecas y componer temas propios. Los problemas vendrán poco a poco. No alcanzan el éxito que esperaban (lo que sí hacen los Daft Punk representados en la película y cuya música suena constantemente, así como otros músicos de la generación del “French touch”), las deudas llaman a la puerta, tiene dependencia de la cocaína y no logra estabilidad con ninguna chica.

 

El cine de Hansen-Løve fluye como si tuviera vida propia. Nunca subraya los momentos más importantes, porque todos son parte de un conjunto con igual importancia. De esto se está hablando mucho ahora con la magnífica Boyhood. Y no es para menos, pues conseguir emocionar sin más trucos que representar la vida con naturalidad, está al alcance de unos pocos. Eden fluye de la misma manera, gracias a su articulación a base de temas musicales que inundan el film y nos hablan de la propia vida del protagonista. Superada la treintena, tiene que cambiar de trabajo para poder salir adelante y pagar sus deudas: los sueños de juventud se terminan, así como una etapa, representada por la música con la que ha crecido, con más desilusiones que éxitos. La directora francesa consigue finamente que sus hechos concretos representen la época de toda una generación, al menos de quienes pasaban las noches en discotecas, crecían unidos a la música de su tiempo y se debatían entre la diversión y el trabajo, los sueños de juventud y la estabilidad de la vida adulta.

 

La sección Zabaltegi del Festival de Cine de San Sebastián recoge otros títulos destacados del año, con propuestas heterogéneas y en ocasiones atrevidas. Es el caso de Im keller, del austriaco Ulrich Seidl. Se trata de un documental en el que la cámara fisgonea en los sótanos de diferentes casas, demostrando así las extravagancias y desvaríos de los dueños. Un hombre conserva todo tipo de objetos relacionados con los nazis, incluido un retrato de Hitler colgado en la pared. Otro tiene una sala de prácticas de tiro, y hasta una pantalla interactiva donde también dispara con su pistola. Una mujer vive con su pareja, ambos masoquistas, que nos muestran las escenas más duras y rompedoras del film: genitales mostrados sin ningún pudor, alaridos y humillaciones que causan tanto dolor al espectador como risa. Todo el conjunto camina en esa dirección, pues Seidl busca crear la comicidad de las situaciones absurdas al mismo tiempo que nos entrometemos en su privacidad.

 

Dentro de Perlas llega uno de los títulos más divertidos programados en el festival. Producida por Pedro Almodóvar, la argentina Relatos Salvajes consta de seis historias independientes entre sí pero con un nexo en común: provocar respuestas extremas ante situaciones absurdas. Aunque se inspira en la serie de televisión Cuentos asombrosos de Steven Spielberg, el ejemplo parecido más reciente podría ser Un toque de violencia (Jia Zhang Ke). En aquella existe una visión más dramática con respecto al trasfondo político de su país, por lo que unas personas hartas de la corrupción y las injusticias deciden tomarse la justicia por su mano. En Relatos Salvajes, actores de la talla de Ricardo Darín o Leonardo Sbaraglia se ven forzadas a usar la violencia para intentar arreglar sus entuertos. Certeras y con mucha gracia, las diferentes comedias nos muestran la cara más hipócrita y malvada que se esconde tras las buenas formas.

 

Una de los documentales biográficos que acoge la sección Zabaltegi es Basilio Martín Patino. La décima carta (la otra es Paco de Lucía: la búsqueda). Virginia García del Pino realiza este biopic sobre el director salmantino, muy importante durante los años 60 y 70 con películas como Nueve cartas a Berta y Canciones para después de una guerra. Con una sola cámara, que la misma directora graba al mismo tiempo que le interroga, el anciano realizador charro intenta recordar algunos momentos de su carrera mientras revisa viejos documentos y películas. Comprendemos la enorme dificultad de entrevistar a una persona presumiblemente enferma de alzhéimer, que apenas recuerda nada del pasado. Sin embargo, el documental parece un ejercicio amateur que no hace justicia a esta gran figura del cine español. Improvisada, con una pésima realización y una pobre división en capítulos que nada tiene que ver con la visión personal del director y que apenas nos cuenta nada sobre él, la película carece de interés, apenas aporta información relevante y hay una descuidada puesta en escena que dificulta poder empatizar con lo contado en pantalla.

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