Pablo garcia original

A través del Cine

Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

Regreso a la Tierra Media

Al igual que se hiciera con la segunda trilogía de Star Wars, que retomaba la historia de Anakin Skywalker y su conversión en el Darth Vader de las primeras películas, la trilogía que va a componer El hobbit trata un tiempo anterior a El señor de los anillos. En concreto sesenta años pasan desde la aventura de Bilbo para matar al dragón Smaug, hasta el viaje de Frodo a Mordor. Para quien no haya leído las novelas de Tolkien pero sí haya visto la primera trilogía de Jackson, la película comienza, a modo de prólogo, con el Bilbo anciano que ya conocíamos dispuesto a narrar sus aventuras a su sobrino Frodo. Es la forma de conectar ambas sagas, junto con otros interesantes detalles, como la lección que da Gandalf a Bilbo (la valentía a veces se demuestra no a la hora de quitar una vida, sino de perdonarla) y que en La comunidad del anillo repetirá a Frodo.

Desde luego El hobbit retoma el estilo de El señor de los anillos. Peter Jackson sigue la misma metodología para narrar los mundos de Tolkien: los planos aéreos con los asombrosos paisajes neozelandeses, las luchas épicas y feroces, el tono entre serio y descafeinado para abarcar a un mayor público, e incluso un guión que introduce cambios con respecto a la novela. En este caso vemos una escena donde uno de los cinco magos (Radagast “el Pardo”) cumple su papel para ayudar a Gandalf y al resto de viajeros. No obstante, y pese a los evidentes motivos económicos, la división de la primera novela de Tolkien en tres partes permite una recreación detallada de los diferentes acontecimientos. Las casi tres horas de película dan la oportunidad de tomar con mayor calma el curso de la narración, cosa que algunos agradecemos, pues las adaptaciones literarias suelen dejar muchos detalles al margen a la hora de trasladarlas a  la gran pantalla.

Ante el controvertido nuevo formato audiovisual rodado y proyectado a 48 fotogramas por segundo (el doble que el habitual), he de decir que me ha parecido más que satisfactorio. Sin duda la calidad de la imagen mejora, se vuelve más realista en cuanto que no deja escapar ningún detalle por muy rápida que se mueva la cámara, la resolución es ciertamente increíble, y volvemos a ver un buen aprovechamiento del 3D gracias a las diversas escenas de acción de gran dinamismo con, también, grandes dosis de inverosímiles aunque efectistas escenas al límite (véase la huida de la ciudad subterránea de los trasgos).

Hay opiniones para todos los gustos, tanto del resultado final de la película, como de los motivos y aspiraciones de una nueva adaptación del legendarium tolkiano. Lo que nos queda, al final, de estas películas, es la narración de unas aventuras fantásticas, la ensoñación por lo mitológico, lo irreal, mágico que, en última instancia, es la esencia del cine. En ese sentido creo que tanto las primeras producciones como El hobbit lo cumplen con creces. Pero hay que recordar la riqueza de sus novelas, pues Tolkien no sólo narró las aventuras que ya conocemos, sino que inventó toda una cosmogonía cuya riqueza sólo podemos abarcar en sus libros. Dos medios distintos de narrar acontecimientos, con dos experiencias distintas para disfrutarlas.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: