Pablo garcia original

A través del Cine

Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

Cine de lo tangible (Crónica del Americana Film Festival)

Americana film festival %28imagen short term 12%29 detail

Si el Americana Film Festival de Barcelona tuviera que demostrar algo, sería que existe un público ansioso por nuevas y atrevidas propuestas en torno al séptimo arte. Películas de mucha calidad que sin embargo no llegan a distribuirse en nuestras salas. En concreto, cine independiente de Estados Unidos. En total, once películas repartidas en un fin de semana es lo que ha dado de sí esta primera edición del certamen. Pese a que hoy en día ya no sabemos muy bien qué es o no es indie (las etiquetas se venden, no así la verdadera identidad de aquellas películas), la selección propuesta da buena cuenta de películas premiadas en Sundance el año pasado (American Promise, Ain’t them Bodies Sants) y que han recorrido diferentes festivales de todo el mundo (In a world, Short Term 12). También ha habido espacio para recuperar una película anterior, de 2010 (Audrey the Trainwreck), un excelente ejemplo para entender qué es eso del mumblecore: poco presupuesto, actores no profesionales y naturalismo tanto en las actuaciones como en los diálogos (el término mumble significa farfullar, musitar).

 

La apertura de la primera jornada del festival se produjo con la ya citada Audrey the Trainwreck, yo diría que la menos vista y sin embargo la que mejor conserva ese espíritu que se aleja de las convenciones de Hollywood y de los círculos tradicionales de distribución. Poca resolución de imagen, unido a unas conversaciones salpicadas del ruido de otras voces, rostros a contraluz y ausencia de iluminación alternativa son quizás los rasgos distintivos en la puesta en escena de esta modesta producción. La monotonía en el trabajo y la búsqueda de la chica apropiada es el motor que da pie a esta historia de largas conversaciones en las que es fácil perderse y que, sin embargo, conserva como ninguna un aura de autenticidad.

 

Pero si pensábamos que todo lo que venía a continuación iba a conservar la misma atmósfera, estábamos muy equivocados. El presupuesto aumenta, los propósitos también, y hay lugar para un relato ambientado en la Guerra Civil estadounidense donde un joven negro y su tío hacen recados para que supuestos morosos paguen sus deudas. The Retrieval mezcla el western con una especie de road movie, y su foco de atención no está, como en Doce años de esclavitud, en la explotación de la comunidad negra como mano de obra sino en una travesía personal hacia la madurez y la toma de decisiones.

 

En esa dirección se encamina The Kings of Summer, cuya rebeldía es tan constructiva como destructiva; hay un tránsito hacia la madurez con las decepciones que ello implica. Ese tránsito también está presente en una de las joyas de este festival, Short Term 12 (Premio Artsy del Público), donde el proceso de superación de la adolescencia y de la adultez se desarrolla paralelamente. Con un tono cómico a la vez que agrio, Grace, una supervisora en un centro de acogida de menores, ve cómo los fantasmas que recorren el imaginario traumático de los jóvenes pululan aún en su inconsciente. Excesivamente explícita pero eficaz en la tonalidad de cada pequeña historia y en conjunto, el film muestra cuán necesario es compartir las miserias personales para entretejer fuertes lazos con los demás. Con un carácter más afable y un humor más llano se presenta In a world…, que bajo la premisa de superar a la generación antecesora se hace, ya de paso, una reivindicación feminista en una industria para hombres. Una comedia algo ingenua pero que se asienta precisamente en ese matiz inocente para narrar una historia sin grandes pretensiones y gratamente entretenida.

 

Shane Carruth lleva a un plano abstracto el lazo que une a dos personas enamoradas. Si con Primer había conseguido marear la perdiz con una paradoja espaciotemporal, en Upstream Color el trabajo de montaje consigue mezclar la vida humana a una complejidad mayor que concierne al ciclo de la vida. Ésta es, quizás, la única película en el certamen que se sale del plano de lo reconocible y lo concreto. Otras producciones muestran unos lazos fraternales con menos pretensiones y, quizás, sin demasiado éxito. Es el caso de The Motel Life, donde dos hermanos se ayudan mutuamente pese a no tener demasiadas perspectivas de futuro. No obstante, uno alimenta espiritualmente al otro con relatos fantásticos, que permiten intercalar escenas animadas en la película (el plano de las aspiraciones que no se pueden alcanzar), mientras que el otro se alimenta a sí mismo por recuperar al amor que mantiene en el recuerdo. La ilusión es lo que da alas a la pareja de Ain’t them Bodies Saints para volver a reunirse después de cuatro años de separación. Inevitables las referencias (por su historia) a Malas Tierras y (por su resolución) a El asesinato de Jesse James a manos del cobarde Robert Ford, la película consigue un tono amable y con una buena construcción del montaje alterno aunque, no obstante, sin novedad en sus recursos y cuyas formas son deudoras de otros estilos.

 

Una de las películas del festival huye de la norma al tratarse de un documental y de hecho consigue aportar las ideas más potentes y reveladoras con sus dos horas y media de metraje. American Promise es un proyecto que se extiende durante trece años y que muestra la educación de dos chicos negros tanto en una escuela privada como en una escuela pública. Una especie de experimento cuyo objetivo no es tanto demostrar que ambos tienen semejantes posibilidades para alcanzar sus objetivos y desarrollarse académicamente, sino para revelar los entresijos de una sociedad aún anclada en el racismo y la discriminación social. Un documental comprometido cuyas cámaras se inmiscuyen en la intimidad de sus vidas para descubrir sus ilusiones desde la niñez, las frustraciones, la presión escolar y familiar, pero que gracias a un uso inteligente del dispositivo el retrato de estos chavales es verídico, sugerente y comprometido, pues la cámara (y los padres) sabe escuchar lo que los jóvenes está dispuestos a contar.

 

Me atrevería a decir que el mayor acierto del festival ha sido incluir la comedia Drinking Buddies, una obra de madurez capaz de encadenar sin descanso escenas cuyos significados sugieren siempre más de lo que muestran. Es éste el terreno que pertenece al espectador y con el que ha conectado a la perfección: las situaciones incómodas y los celos de dos amigos en una ambigua friendzone son por sí solas seductoras. Con grandes dosis de cerveza y sus respectivas resacas, Drinking Buddies genera una gran tensión entre el querer y el poder, la pasión y el deber; y es en esa tensión que no llega a romperse donde se produce el humor desenfrenado y la risita nerviosa. Una obra redonda desde la construcción de los personajes y la elección de los actores (Olivia Wilde, Jake Johnson) hasta el desarrollo de la narración y su hilo conductor.

 

Los que nos queda después de tres intensos días es una variada e inteligente recopilación de algunas de las mejores piezas de cine independiente americano del pasado año (y no necesariamente): comedia, drama, un documental y un western, sin olvidar la película dirigida por Philip Seymour Hoffman hace cuatro años (Jack Goes Boating) y que sirve para rendir homenaje a este inolvidable actor fallecido hace dos semanas. Once películas, en resumen, que nos acercan a experiencias reconocibles, emocionantes, humanas, que casi las podemos tocar con nuestras manos, y nos devuelven con energías renovadas al cine de lo real, nuestras propias vivencias, las que alimentan e inspiran al cine más independiente.

Comentarios

MPenades 17/02/2014 23:57 #1
Buen resumen del festival! Para mi la mejor: kings of summer!

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: