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A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Topi, topi... topillilandia un día y otro también

Topillos detail

Para que luego digan que no nos llegan atracciones temáticas a la Tierra de Campos. Si es que somos unos afortunados que nos quejamos de vicio.

Las cosas son así y hay que saber valorarlas. Bueno, lo cierto es que se trata de una providencia cíclica, que ocurre cada cierto tiempo, siendo los intervalos cada vez más cortos, para nuestra gracia y destino.

 

Ya saben de qué hablo, por supuesto. Si en Madrid estuvieron a punto de romper la pana con un gran casino de dimensiones bárbaras e interplanetarias, aquí, donde la paz es un remanso, hemos trabajado con esmero para contar con una versión más rural de Disneylandia. 

 

Y el proyecto tiene empaque, sirviendo al mismo tiempo para estrechar lazos con los pueblos vecinos. Todos sufren el tormento de tanto gozo y caminan de la mano para afrontar el futuro con optimismo.

 

Por fin llega la empresa que todo el mundo anhelaba. Ha merecido la pena esperar. De momento ya se están colocando cartelones en las autovías cercanas - que por aquí pillan bastante lejos- y se ha contratado, desde la fusión de varias mancomunidades, a una agencia de publicidad de ésas que también promocionan refrescos y gaseosas. La gallina de los huevos de oro. Tela marinera. Y es que se barrunta un mañana alentador.

 

Ya hay listas colocadas en los ayuntamientos solicitando topo tipo de operarios: primero para la construcción de las instalaciones, después para entrar a currar. Tranquilos. Hay más puestos que gente. Nada, no hay que preocuparse.

 

Se observa también que las casas se están remozando y algunos que emigraron han vuelto a toda leche para el pueblico, que siempre se estuvo muy bien y siempre quise volver, dicen. Es lógico. Nada como el sol rural del estío y el frío castellano de los eneros más profundos.

 

En menos de 30 kilómetros a la redonda del epicentro, salas temáticas, oficinas informativas, tiendas de regalos, mesones, casas rurales... Bueno, bueno, hasta seis farmacias, tres gasolineras, más criaturas en los colegios… y algunos ediles se plantean sacar a concurso plaza de policía municipal para regular el tráfico.

 

¡Se acabó la despoblación! Aleluya y amén. Y ahora que vengan los agoreros a decirnos que no tenemos proyección. Si es que estaba claro, era posible.

 

En breve, Topillilandia. 

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