Silueta juliocesar original

A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Pues ahora voy y me quejo

Ya llegó la calor y el "uhhh, no se puede soportar". Porque aquí estamos deseando tener mucha o poca temperatura para  quejarnos. Es lo que toca. Si hace frío, nos quejamos. Si llega el verano con sus rigores, pues nos quejamos. Total, de momento, es gratis y saludable...por descarga de tensión y quedarse como nuevo.

Al menos, vaya, tenemos una conversación en la que encontramos acuerdos y consensos. En lo demás, ya se sabe, de lo que se trata es de discrepar, de darle a la crisis, a  los recortes y criticar a nuestros políticos, algo que se ha convertido ya en deporte nacional, sobre todo, porque se lo han ganado a pulso. Ya te digo. Que hacen muchas cosas bien, pero cuando les parece, pues se vuelven oscuros, no hablan, no explican, no dicen, no cuentan...esconden hasta sus vacaciones. No lo entiendo. Nuestros políticos tienen derecho a disfrutar de unos días de descanso, sobre todo porque lo necesitan.


 

Bueno, que llega la calor y llegan las fiestas de nuestros barrios capitalinos y los festejos en la provincia. Llegarán verbenas y mercados, pero con menos presupuesto y mucha apuesta por el producto de la tierra. Así es, se confía mucho en los colectivos culturales de casa, porque son más baratos y porque se han dado cuenta de que tienen calidad. Ya la tenían antes, pero era mejor contratar fuera. Lo ideal hubiera sido compaginar lo uno y lo otro, pero se hacía poco. Digan lo que digan y que no nos cuenten milongas.



Mucha calor y agua a la sombra de la sombrilla en verano, a la espera de que escampe tanto chorreo de malas noticias, disfrutando del turismo de playa (todos a Santander que pilla cerca y te pasas todo el día saludando) y del de montaña (palentina, por supuesto).

 

 

No faltarán tampoco visitantes, turistas e hijos del pueblo en los municipios de la estepa interior de Campos y Cerrato. Habrá quien disfrute del denominado turismo de "acosta", que es mejor que ninguno y que hace referencia a los familiares en el agro y que siempre reciben con gozo y alegría a los suyos. Vale, hay de todo, es por poner una nota de humor, a sabiendas de la jodienda económica que padecemos y que hace que los asuetos sean diferentes: mejor veranear en el pueblo que en ninguna parte... que pasar las noches de julio en un pisito -por mucho acondicionado que se tenga y se pague- tiene que ser un martirio. Una noche de balcón abierto en la casita del pueblo es un placer que todavía muchos se pueden y nos podemos permitir.

 


Y a la calor, como a otros temas, que le vayan dando.
 

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