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A mí que me registren

Julio César Izquierdo

PROPÓSITO DE LA ENMIENDA

Pues bien. Lo habitual. Claro que sí, la famosa cuesta de enero que se ha quedado en nada porque tiene grandes competidores

Que ahora, ya se sabe, todos los meses son igual de jorobados, pero el primero del año sigue teniendo su encanto, aunque solo sea por lo de los buenos propósitos y mejores intenciones. Es lo que toca: ordenar papeles, renovar proyectos y ponerse en forma en todos los sentidos. Somos así, la rueda de la vida girando.

 

Un 2014 que esperemos tenga más luces que sombras, aunque viendo el recibo de la luz todo indica que las velas tendrán una renovación popular que irá más allá del encanto romántico. Doce meses por delante para seguir hablando de la crisis y para que los políticos vayan preparando la lista de las europeas y barruntando candidatos para las municipales del siguiente. Que sí, que ya se están moviendo.

 

Mientras tanto, alguien, suponemos, tendrá que explicarnos el batacazo poblacional de nuestra provincia, porque quitando cuatro municipios afortunados, el resto se están quedando vacíos. El merme rural, del que tanto hablamos aquí, es una realidad más que dolorosa. Ya sabemos que no es nada nuevo, pero conviene incidir. Convendría explotar nuevos recursos que animaran a la juventud a seguir morando en los núcleos rurales. Sería bueno emprender campañas que cuenten y expliquen qué supone habitar en la provincia, ofreciendo alternativas de interés. Lógicamente, después, cada cual vivirá donde le apetezca, pero que no sea por falta de alternativas y de posibilidades. Los pueblos no pueden estar ahí sólo para las fiestas y el veraneo. Eso sí, para que el personal tenga en cuenta la oportunidad de apostar por lo rural, debiera de jugar con las mismas cartas que el resto. Es más: nadie se quedará ni nadie vendrá, si los servicios básicos y las prestaciones imprescindibles van desapareciendo. Ya, es la pescadilla que se muerde la cola, pero es que siempre estamos hablando de lo mismo. Hay que  tomar medidas y poner los argumentos sobre la mesa, si es que de verdad importa algo el tema, que parece que no. De lo contrario, el año nuevo se traducirá en más puertas cerradas, a no ser que la economía se ponga tan patas arribas que muchos tengan que volver a casa.

 

Veremos.

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