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A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Ponga "güevos" en su vida

Los huevos, en general, dan juego y, cierto es, mucho se ha escrito sobre el tema. Recuerdo ahora un excelente artículo de Arturo Pérez Reverte que, más que hablar de huevos hablaba de las bolas. Ya saben, el castellano y su riqueza lingüística.

Y es que el huevo sirve para todo, ya sea desde la óptica gastronómica o la temperamental. Porque los óvulos de las gallinas, toda vez materializados y expulsados al mundo exterior, igual se convierten en arma arrojadiza que en una expresión certera que no necesita de acotaciones al margen.

 

Te dicen algunos que "cuando seas padre comerás dos huevos", aunque los más lo acompañarían, con permiso del colesterol, de un buen chorizo y una tajada abundante de lomo. Pero si lo que se persigue es demostrar valentía, nada mejor que "tener dos huevos", aunque siempre se puede demostrar indiferencia ante la vida o una cuestión particular, momento en el que debe aplicarse aquello de "me importa tres huevos".

 

Claro que siempre nos podemos subir al guindo poniendo ceros al tema, evidenciando la dificultad de la aventura, lo que viene a ser, resumido, "le costó mil pares de huevos". Asimismo, el número, conjugado con determinados verbos, da lugar a significados y aplicaciones distintas.

 

Así pues, no es igual "tener huevos" que "tiene huevos la cosa",  siendo valentía lo primero y admiración y sorpresa lo segundo. Distinta y entretenida es la variante que nos aportan los verbos poner y tocar, que todos entendemos la contundente diferencia entre "poner los huevos sobre la mesa" y "tocarse los huevos". 

 

No obstante, hay que saber muy bien cuándo y cómo utilizar los huevos, intentando no caer en el ridículo si queremos utilizarlos en lugar de otro conocido sinónimo suyo. Quedaremos mal, cursis y pedantes, si pretendemos utilizar el sufijo "udo" para denotar que algo es muy bueno, espetando al respetable un inusual "huevudo".

 

En cambio sí podremos apostar por el prejifo "des", aunque nunca será lo mismo "deshuevarse de risa" que lo otro, mucho más preciso. Ojo también con las preposiciones dado que, bajo ningún concepto, apostaremos por expresiones del estilo "me salió de huevos" o "hace un frío de huevos", teniendo su excepción plural en "lo hizo por huevos". Y en el tema del  aguante apueste cada cual por la más conveniente. Ambas están aceptadas socialmente y se entienden divinamente.

 

¿Usted hasta dónde está?

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