Silueta juliocesar original

A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Me pido una Palencia comarcal. ¿Puede ser?

Me lo voy a pedir. Quiero que me traigan a casa un poquito de Montaña Palentina, con sus ríos, con sus leyendas jamás escritas, bamboleándose las campanas de los paraísos románicos entre cielos que dicen ser de eterna juventud.

Me lo voy a regalar. Un mundo aferrado al norte provincial, donde las estribaciones también lo son de conversación y entendimiento, de café abrigado con gentes que se retratan en su paisanaje de banda ancha y conexión virtual.

 

Me lo voy a pedir. Prestado, un momento sin más, un país que se dice de osos y miel, de galletas y centros de interpretación que a veces hablan y a las más, callan para no decir todo lo que piensan.

 

Me lo voy a regalar. Otros puntos y rincones donde se escuche, aparte del silencio, el rumor sencillo de nuevas iniciativas con acento, consensuadas y certeras. Pagos que me lleven, por ejemplo, hasta los senderos que dibujan los retazos de una Ojeda y de un Boedo que nunca salen en la foto, pero que, como Teruel, existen, existen, existen y son parte de nosotros, vosotros y ellos. Porque allí, se nace y se crece y se emigra, pero los valientes cortan el aliento invernal y el estío fogoso de un agosto imperecedero con ahínco. Y nos crecen los enanos y los enanos se van por la Barranquilla y otros vendrán que buenos nos harán.

 

Me lo voy a pedir. Mil barcas para un Canal de Castilla que se ríe con tantas ganas que dan ganas de llorar y de alborozarse. De velar armas para que las cosas sean como tienen que ser, dando garantías a quienes realmente se las merecen y dando largas a lo que marchan en cortas. Sí, que yo quiero surcar los mares del interior en un velero que me lleve hasta Medina de Rioseco. Que mi mayor anhelo es gastar la hierba de los linderos limpios y toparme con hombres de buena masa que se ganan el pan a cuenta de la obra ilustrada.

 

Me lo voy a regalar. Cien peregrinos para ganarme un Camino de Santiago que a Santiago va y pasa por aquí. Con sus casas rurales, con sus hospederías, con su correcta señalización, con sus abiertas, de par en par, oficinas de lo propio. Un Camino para presumir y que lo cuenten a los cuatro vientos todos los que llegan, llenándome de tradiciones, de costumbres y de fiestas.

 

Me lo voy a pedir. Un momento de reflexión, llamando a consulta a todos los que tienen algo que decir sobre los pueblos, sobre su presente y su futuro, preguntándoles: ¿os gusta lo que veis?

 

Me lo voy a regalar. Páramos y valles, tocinillo de cielo y alubia sin igual, villas romanas y enrojes con tintes romanos, caballos al trote y exposiciones que además de, estampas de antaño, tengan la instantánea de la afabilidad y de la creencia en nuestras propias posibilidades. Tantas, a pesar del escepticismo y del paracaidismo que se practica en el territorio de la figura alargada.

 

Me lo voy a pedir. Un Cerrato de cuevas que se funde en el páramo y en el monte, cargado de tesoros que asoman por el quicio de la puerta y que necesitan respirar a la boca humeante del olor de la leña. Lugares que siguen teniendo vitalidad, pero que necesitan del empuje, porque los precipicios no son tan hondos como anuncian y la Luna seguirá saliendo por el lugar que le corresponde por derecho.

 

Me lo voy a regalar. Campos de tierra y una Tierra de Campos que es la que me correspondió en suerte, gracia y asentamiento por decisión propia. Sí, recrearme en la herencia de los Godos y pasear por las calles de soportales, cubrirme con el sayo en la complicidad de la noche, a la vuelta de la ermita, al refugio de una Patrona que se adora sin más. Lucir historia que se haga luz para los que necesitan de su consumo. Recalcar la huella del patrimonio atizando banderas de solidaridad desde los castillos que me rodean por doquier. Atizar con las dosis justas a los que hacen de la zancadilla arma mortal.

 

Me lo voy a pedir. Una Palencia comarcal unida, a la par, pero no revuelta. Con planteamientos claros y meridianos. Porque se lo merecen los habitantes del mundo rural y lo necesitan los urbanos de la ciudad. Que puede que estemos avanzando, que soy consciente de los aciertos y de los logros. Pero quiero más para no morir de inanición.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: