Silueta juliocesar original

A mí que me registren

Julio César Izquierdo

Greguerías de andar por casa

Dicen que la música amansa a las fieras, pero ya se conocen casos en los que la fórmula ha fallado. Sea el caso del tío Juan, que estando de expedición en una selva remota quiso apaciguar y amansar a un león silbando la marsellesa, a lo que el bicho le respondió con un mordiscazo en el brazo que casi le revienta.

Menos mal que los acompañantes de la aventura estuvieron hábiles y acertaron con el dardo tranquilizante, pues de lo contrario el bueno de Juan seguiría silbando aunque sin dientes, sin costillas y sin manos. El león, la verdad, se quedó estupefacto y se fue. ¿Cuándo se ha visto que el dardo tenga por destino el hombre y no el animal? Al parecer, más veces de las que pensamos a priori.

 

Dicen que todo en la vida depende del color del cristal con el que se mira y que por eso cada uno vemos las cosas de una manera, pero hay quien sospecha que no es posible que el color de un cristal pueda ocultar las realidades únicas y universales, que, de antemano, no debieran tener más que una interpretación, igual para todos.

 

Dicen también que al que madruga Dios le ayuda, pero pocos son los que reconocen en público que una fuerza sobrenatural les empujara un día de la cama para levantarse airosos camino del trabajo a las cinco de la mañana. Claro que, el trabajo dignifica al hombre y a la mujer, aunque los más críticos señalan que dignifica mucho más a partir de las ocho de la tarde, cuando ya no se necesita ayuda divina para ir al bar.

 

Dicen los expertos que la verdad nos hará libres y sin embargo es cierto que en muchos lugares no existe la libertad, ni tan siquiera para decir que son esclavos. Y seguramente, algunos abrirán la boca más de la cuenta para reafirmarse, negando la evidencia de lo que pasa e intentando que aseveremos que es de día cuando es de noche. Son los que se creen sus propias mentiras y cuentan con el beneplácito internacional.

 

Dicen los más ancianos del lugar que sabe más el diablo por viejo que por diablo, ante lo cual lo único que puedes hacer es quitarte el sombrero y rendirles pleitesía porque tienen más razón y razones que un santo, las entienda el corazón o no.

 

Dicen los que saben que la ignorancia es la madre del atrevimiento y te das cuenta que es algo más que una frase de repertorio para quedar bien. No lo hay peor que querer intercambiar pareceres con quien no entiende de lo que habla pero se jacta de saber y además no admite discusión. Su palabra es ley y si ve que no te convence te levanta la voz y minutos después te insulta.

 

Dicen que no hay mal que por bien no venga, enunciación manida que puede revocarse de inmediato: te atropellan y al poco llega la ambulancia, se te muere el gato y te regalan otro, te despiden y cobras el paro, pierdes las llaves y cuando llegas a casa la puerta está abierta y los cajones vacíos, te quedas tirado en la carretera pero llevas el móvil... sin batería.

 

Y dicen los entendidos que la cultura es un bien general, será por eso que la televisión está llena de intelectuales en horas de máxima audiencia contando las chorradas más sonoras que jamás pudimos soñar. Caja tonta por la que asoma la fauna más grotesca, imponiendo modas, estilos y degenerando el lenguaje hasta convertirlo en una nadería. Al menos, el presentador pide disculpas y nos emplaza a la semana siguiente.

 

Dicen que no lo hay peor que no querer ver las cosas tal y como son, algo excesivamente frecuente y común.

 

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