Silueta original

35 mm

Boris García

Vivian Maier, la fotógrafa niñera

Vivan detail

Ésta es una de las más de 100.000 fotografías con las que John Maloof, ahora archivista de la obra de la fotógrafa norteamericana, se topó en una pequeña subasta de Chicago en el 2007, pagando apenas 400 dólares,  en una de esas casualidades que parecen más propias de la ficción que de la realidad.

Rizando el rizo del argumento improbable, la indagación en el extraordinario archivo fotográfico –por su cantidad y calidad- tuvo como resultado un nombre garabateado, apenas visible,  en una de las cajas del  lote: Vivian Maier.

 

El rastreo de su vida fue suficiente para saber que su profesión fue la de niñera, que vivió en Nueva York y Chicago, que era de origen francés, pero no para encontrarla antes de su muerte, sola, pobre y totalmente ajena a la pequeña revolución que su obra estaba provocando en la fotografía del XX. Un tránsito post mortem  de la intrahistoria de los creadores anónimos a los altares del arte – como el de tantos otros- que sospecho que a ella le hubiera importado más bien poco. 

 

Uno de los aspectos con los que se especula respecto a su vida es el de una timidez casi patológica, una inadaptación social que sólo encontraba un lugar sosegado en su profesión de niñera. En palabras de Anne Morin, comisaria de la exposición: “fue una niña grande, alguien que no creció, y que sólo se sentía bien en ese mundo perdido de la infancia”

 

Y, evidentemente,  también en la fotografía,  en su búsqueda obsesiva de la instantánea, del rostro o del detalle insólito rescatados de la más pura cotidianeidad. No es difícil imaginársela  feliz pero silenciosa, con un deambular de zancadas desgarbadas por las calles de las ciudades en las que vivió,  en el juego intercambiable y ambiguo del que mira y es mirado.

 

Creo recordar que era Avedon el que decía que  sus fotos hablan más sobre sí mismo que sobre sus modelos. La obra de Maier destaca  precisamente en eso; en el  humanismo de sus retratos  callejeros, en la empatía irremediable hacia los débiles, hacia los niños mugrientos, los viejos y demás descastados del suburbio, a los que cazaba en composiciones  cuadradas y simples  con su Rolleiflex, para una posteridad anónima y privada.

 

Ella no positivó la gran mayoría de sus negativos. Intuyo que, más allá de las  limitaciones  económicas, no lo hizo porque lo fundamental  era el vínculo íntimo y fugaz entre ella y los demás a través del objetivo; su forma de relacionarse, su vida. Y dejó ésta –la de los otros- olvidada en el armario de un almacén que no pudo pagar. Gracias a un capricho de la suerte y a la alquimia argéntica de la imagen rescatada del tiempo podemos ser ahora sus testigos.

 

Una de las paradas de la exposición itinerante ´Vivian Maier, Street Photographer´, que recoge una selección de 120 de sus fotografías, es Valladolid, en la Sala Municipal de Exposiciones de San Benito. Un privilegio del que podremos disfrutar tan sólo un mes más. Hoy es sábado y les supongo ociosos y probablemente planificando el día. Ya saben que pueden hacer.

Comentarios

Cristina 12/06/2013 17:59 #2
Esa foto es alucinante. ¿Alguien se ha fijado en el detalle del reloj?
Borja 12/06/2013 17:58 #1
Creo que este blog es un acierto. Gracias por tus aportaciones. ¿Podías escribir con más regularidad?

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